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5/25/2021

El mar de los sargazos se está convirtiendo en una zona muerta

 




Sargassum Has Been Transformed into a Toxic "Dead Zone"


                  Durante siglos, el sargazo pelágico,  alga marrón flotante  ha crecido en aguas bajas en nutrientes del Océano Atlántico Norte, con el apoyo de fuentes naturales de nutrientes como excreciones de peces e invertebrados, afloramientos y fijación de nitrógeno. Utilizando una línea de base histórica única de la década de 1980 y comparándola con muestras recolectadas desde 2010, un equipo de investigadores de la Universidad Atlántica de Florida ha descubierto cambios radicales en la composición química de estos sargazos, que están transformando este ecosistema vivo y vibrante en una zona muerta.

En un trabajo publicado en la revista Nature Communications, el equipo de Brian Lapointe  sugiere que una mayor disponibilidad de nitrógeno de fuentes naturales y antropogénicas, incluidas las aguas residuales, está apoyando los afloramientos de sargazos y convirtiendo un hábitat crítico de vivero de algas tóxicas con impactos catastróficos en los ecosistemas costeros, las economías y la salud humana. A nivel mundial, los afloramientos de algas tóxicas están relacionados con una mayor contaminación por nutrientes.



Nutrient content and stoichiometry of pelagic Sargassum reflects increasing nitrogen availability in the Atlantic Basin

 El estudio fue diseñado para comprender mejor los efectos del suministro de nitrógeno y fósforo en el sargazo. Los investigadores utilizaron un conjunto de datos de tejido de referencia de carbono (C), nitrógeno (N) y fósforo (P) y relaciones molares C: N: P de la década de 1980 y las compararon con muestras más recientes recolectadas desde 2010. Los resultados muestran que el porcentaje de N en el tejido aumentó significativamente (35 por ciento) al mismo tiempo que una disminución en el porcentaje de fósforo (42 por ciento) en el tejido de Sargassum desde la década de 1980 hasta la de 2010. La composición elemental varió significativamente durante el estudio a largo plazo, al igual que las proporciones C: N: P. En particular, el mayor cambio fue la relación nitrógeno: fósforo (N: P), que aumentó significativamente (111 por ciento). Las proporciones de carbono: fósforo (C: P) también aumentaron de manera similar (78 por ciento).

"Los datos de nuestro estudio respaldan no solo un papel principal para la limitación de la productividad del fósforo, sino que también sugieren que  el papel del fósforo como un nutriente ilimitante se está fortaleciendo por los aumentos relativamente grandes en el suministro de nitrógeno ambiental de la escorrentía terrestre, las entradas atmosféricas y posiblemente otras fuentes naturales como la fijación de nitrógeno ", asegura Lapointe.

Para el estudio se recolectaron un total de 488 muestras de tejido de sargazo durante varios proyectos de investigación y cruceros en la cuenca del Atlántico Norte entre 1983-1989 y más recientemente entre 2010-2019. El porcentaje más alto de nitrógeno en los tejidos se encontró en aguas costeras influenciadas por la escorrentía terrestr rica en nitrógeno, mientras que las proporciones C: N y C: P más bajas ocurrieron en invierno y primavera durante las descargas pico de los ríos.

                           Ocean Explorer/NOAA

AUMENTO DE FERTILIZANTES

Debido a las emisiones antropogénicas de óxidos de nitrógeno (NOx), la tasa de deposición de NOx es aproximadamente cinco veces mayor que la de la época preindustrial, en gran parte debido a la producción de energía y la quema de biomasa. La producción de nitrógeno fertilizante sintético se ha multiplicado por nueve, mientras que la de fosfato se ha triplicado desde la década de 1980, lo que contribuye aun aumento global de las proporciones N:P.  En particular, el 85 por ciento de todos los fertilizantes nitrogenados sintéticos se han creado desde 1985.

"En su amplia distribución, el recién formado Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico puede recibir el apoyo de aportes de nitrógeno y fósforo de una variedad de fuentes, incluidas descargas de los ríos Congo, Amazonas y Mississippi, afloramientos frente a la costa de África, mezcla vertical, afloramiento ecuatorial, la deposición atmosférica del polvo sahariano y la quema de biomasa de la vegetación en África central y sudafricana”, explica Lapointe.

Los datos tomados desde el satélite a largo plazo, los modelos numéricos de seguimiento de partículas y las mediciones de campo indican que el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico se ha repetido anualmente desde 2011 y  se ha extendido hasta 8.850 kilómetros desde la costa  desde la costa oeste de África hasta el Golfo de México, alcanzando su punto máximo en julio de 2018.

"Teniendo en cuenta los efectos negativos que el Gran Cinturón de Sargazos del Atlántico está teniendo en las comunidades costeras de África, el Caribe, el Golfo de México y el sur de Florida, se necesita con urgencia más investigación para informar mejor la toma de decisiones de la sociedad con respecto a la mitigación y adaptación de las diversas especies terrestres, impulsores oceánicos y atmosféricos de las floraciones de Sargassum", añade Lapointe.

La retirada de sargazo de las playas de Texas durante inundaciones anteriores menos severas se estimó en 2,9 millones de dólares por año y solo el condado Miami-Dade de Florida estimó gastos recientes de remoción de 45 millones por año. La limpieza en todo el Caribe en 2008 costó 120 millones de dólares, lo que no incluye la disminución de los ingresos por la pérdida de turismo . Los varamientos de sargazo también afectan la vida marina y causan problemas respiratorios por el proceso de descomposición y otros problemas de salud humana, como el aumento de bacterias fecales.

Las actividades humanas han alterado enormemente los ciclos globales de carbono, nitrógeno y fósforo, y las entradas de nitrógeno se consideran ahora de alto riesgo  y por encima de un límite planetario seguro",  explica Lapointe. "Según investigaciones científicas, el crecimiento de la poblacón y los cambios en el uso de la tierra han aumentado la contaminación por nitrógeno  y la degradación de los estuarios y las aguas costeras desde al menos la década de 1950. A pesar de la disminución de la carga de nitrógeno en algunas cuencas hidrográficas costeras, las proporciones N: P siguen siendo elevadas en muchos ríos en comparación a valores históricos”.

Artículo científico:  Nutrient content and stoichiometry of pelagic Sargassum reflects increasing nitrogen availability in the Atlantic Basin (Nature Communications) Nat Commun 12, 3060 (2021). https://doi.org/10.1038/s41467-021-23135-7





5/21/2021

La sopa de plástico que rodea a Canarias, tiene un kilómetro de grosor



La concentración de microplásticos que flotan en el mar arrastrados por el giro del Atlántico alcanza el millón de fragmentos por el kilómetro cuadrado en algunos puntos de Canarias, hasta el punto de que su masa dobla a la de zooplancton frente a la playa de Las Canteras.

La revista "Marine Pollution Bulletin" ha publicado un estudio realizado por investigadores de la Universidades de Las Palmas de Gran Canaria y las Islas Azores y el Centro Smithsonian de Ciencias Ambientales de Estados Unidos sobre la presencia de microplásticos en la superficie del mar en los archipiélagos de la Maraconesia.

La mayor concentración se detectó en Canarias, con 1.007.872 fragmentos de microplástico de menos de 5 milímetros de tamaño por km2 de superficie de mar en la bahía del Confital, frente a la playa de Las Canteras (Las Palmas de Gran Canaria); mientras que en Azores se hallaron niveles de hasta 467.259 fragmentos/km2 en Porto Pim (Faial) y en Madeira, de hasta 124.190 fragmentos/km2 en Caniço.

Los investigadores relacionan la presencia de toda esa basura flotante con las corrientes que conforman el giro oceánico en el Atlántico y muestran que no es uniforme, ni siguiera dentro de las islas de un mismo archipiélago.

Giros oceánicos más importantes : De Avsa - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=8385258

Por ejemplo, en Canarias se encuentran niveles de un millón de partículas de plástico y fibras sintéticas por km2 en Las Canteras, casi 250.000 en Lambra (La Graciosa) y 150.000 en Farama (Lanzarote) -es decir, en playas orientadas al norte, contra el sentido de la corriente de Canarias-, mientras que en Los Gigantes, en la costa oeste de tenerife, con orientación sur, este estudio midió la concentración mínima de toda la Maraconesia, 15.482 fragmentos/km2.

La presencia de toda esa basura no solo ensucia, sino que resulta muy peligrosa para varias especies. En particular, para los peces y mamíferos marinos que se alimentan ingiriendo bocanadas de agua para filtrar el plancton, como las ballenas, los tiburones ballena, los tiburones peregrino o las mantas gigantes.

"De acuerdo con este estudio, estas especies, entre otras, sufren un alto riesgo de ingerir microplácticos, con los contaminantes químicos que llevan asociados", advierten los autores de este artículo, cuya primera firmante es Alicia Herrera, del instituto Ecoaqua de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

La lista de especies damnificadas por el plástico es larga y también incluye a las tortugas marinas. La semana pasada, el Cabildo de Gran Canaria dio a conocer que su centro de recuperación de fauna había extraído más de 100 fragmentos de plástico de una tortuga, un número nunca visto hasta este momento en un solo ejemplar por sus veterinarios, que tienen ya larga experiencia con estas especies.

"Lamentablemente, con la llegada de la pandemia provocada por el coronavirus, vemos cómo los hábitos han empeorado y vuelve a predominar el plástico de usar y tirar. Se ha incrementado el uso de guantes, mascarillas, viseras y material hospitalario de plástico, y este material no es reciclable, por lo que nos enfrentamos a una enorme cantidad de basura que terminará incinerada o en vertederos", dice Alicia Herrera, en un comunicado.

El equipo de investigadores del instituto Ecoaqua reconoce que este contexto de emergencia sanitaria no es factible prohibir ni reducir la fabricación de estos materiales de un solo uso, pero sí llama a los ciudadanos a utilizarlos de forma responsable, separarlos del resto de la basura y tirarlos a su contenedor.

Para esta investigación, se recogieron durante tres años 45 muestras de microplásticos: 24 en Canarias, 12 en Madeira y nueve en Azores, en una quincena de localizaciones diferentes. En el caso de Canarias, el trabajo estudió las playas de Lambra (La Graciosa), Arrecife y Famara (Lanzarote), Taliarte, Gando, San Andrés y Las Canteras (Gran Canaria) y Los Gigantes (Tenerife).

También se midieron las concentraciones de zooplancton en superficie, para comparar. En las islas de la Macaronesia, el 22 % de la materia que flota en la superficie del oceáno es plástico y el 78 %, zoopláncton; es decir, por cada cuatro kilos de microorganismos vivos recogidos, se cuela uno de microplástico.

Pero eso con carácter general, porque en la bahía del Confital, frente a Las Canteras, detrás del arrecife que protege la playa del oleaje, "la barra", hay el doble de microplástico que de zooplancton en muestras ya secas. EFE

Arículo científico:

Distribution and transport of Microplastics in the upper 1150 m of the water column at the Eastern North Atlantic Subtropical Gyre, Canary Island, Spain

Documental: ‘Plástico por todas partes’ informa y reflexiona sobre el exceso de plástico que nos rodea y los graves problemas medioambientales, provocados por sus residuos. Del deporte a los materiales de construcción, pasando por la medicina y la automoción, este material ligero, versátil y sobre todo barato ha llegado para quedarse. Sin embargo, deshacerse de él, resulta mucho más complicado y entraña considerables peligros, especialmente para los océanos.



5/03/2021

Hallados plastificantes acumulados en el tejido muscular de tortugas en el Mediterráneo occidental

Imagen: Nuno Loureiro CCO


Un estudio realizado por el Instituto de Diagnóstico Ambietal y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) y la Universidad de Barcelona  muestra por primera vez la acumulación de aditivos químicos asociados al plástico en los tejidos musculares de tortugas marinas del Mediterráneo. A pesar de que ya se conocía el potencial impacto físico negativo de la ingesta de plásticos en esta especie, se desconocía si la contaminación por plásticos afectaba también a nivel químico a través de la acumulación de contaminantes en su organismo. Esta investigación concluye que las tortugas están expuestas crónicamente a los aditivos químicos asociados al plástico.

“Este estudio demuestra que la contaminación por plásticos no sólo afecta a nivel físico, cuando las tortugas quedan enredadas con la basura plástica o ésta les bloquea el tubo digestivo, sino que también puede afectarlas a nivel químico a través de la acumulación de contaminantes, a pesar de que éstos no se vean a simple vista”, declara la investigadora del CSIC Ethel Eljarrat, que lidera el estudio.

La especie analizada, la tortuga boba (Caretta caretta), vive en todos los océanos del mundo, incluido el mar Mediterráneo. El muestreo se realizó entre 2014 y 2017 en las costas catalana y balear. Se analizaron 19 compuestos químicos asociados a los plásticos que están considerados como disruptores endocrinos, neurotóxicos y posibles cancerígenos. Estos compuestos químicos son plastificantes y retardantes de llama organofosforados. El grupo de investigación liderado por Eljarrat ya había observado en estudios previos que estos compuestos se bioacumulan en otros organismos marinos.

Este último trabajo, que se publica en Environmental Pollution, desvela la presencia de plastificantes en las 44 tortugas analizadas, a niveles de concentración que van desde los 6 hasta 100 nanogramos por gramo de músculo. Estos niveles son similares a los hallados con anterioridad para otros contaminantes organoclorados clásicos, como los bifenilos policlorados PCB o el insecticida DDT. Los ejemplares de tortugas de la costa balear mostraron niveles superiores de plastificantes, lo que puede asociarse a que provienen de la cuenca argelina donde hay mayor presencia de basura plástica en el mar. “Al ingerir basura marina de forma habitual y voluntaria, ya que confunden la basura con comida, las tortugas marinas son uno de los grupos de animales más expuestos a la contaminación por aditivos plásticos, aunque desconocemos el impacto real de dicha exposición”, concreta el profesor Luis Cardona, de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la UB (IRBio) y coautor del estudio.

Para identificar las fuentes de contaminación, también se analizaron muestras de la dieta habitual de las tortugas (medusas, calamares y sardinas) así como muestras de la basura marina que las tortugas ingieren, tales como bolsas, tapones, bastoncillos y fragmentos de plásticos flotantes. En todas las muestras se encontraron plastificantes organofosforados. Y aunque la mayoría de los compuestos se detectaron en las tortugas, dieta y basura, algunos de ellos solo estaban presentes en las tortugas y en muestras de basura, lo que demuestra que la ingesta de basura también contribuye a la presencia de estos contaminantes en los tejidos musculares de las tortugas.

En comparación con los estudios realizados en otras especies marinas, como ballenas o delfines, los niveles de aditivos químicos asociados al plástico son superiores en las tortugas bobas. “Por un lado, los plastificantes organofosforados no se biomagnifican a lo largo de la cadena trófica. Y, por otra parte, las tortugas están más expuestas a la basura plástica ya que ingieren macroplásticos, como bolsas, que confunden con medusas, mientras que en las otras especies es más común la ingesta de microplásticos”, concluye Eljarrat.

Artículo científico: First study on the presence of plastic additives in loggerhead sea turtles (Caretta caretta) from the Mediterranean Sea