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11/29/2013

Tortugas atrapadas por las artes de pesca en el Mediterráneo


Caretta caretta

Cuando una tortuga marina es capturada accidentalmente por un palangrero, los pescadores intentan cortar el hilo de pescar —sin subir el animal a bordo— para devolver la tortuga al mar. Sin embargo, cerca del 40% de las tortugas liberadas muere meses después por las secuelas de esta pesca accidental, según alerta un estudio publicado en la revistaMarine Ecology Progress Series  (MEPS). Firman el trabajo los expertos Lluís Cardona e Irene Álvarez de Quevedo, del Departamento de Biología Animal y del Instituto de Investigación de Biodiversidad de la UB (IRBio),  así como Manu San Félix (Centro Vellmarí Formentera).

  Se trata del primer estudio científico basado en un seguimiento con emisores para telemetría vía satélite de un grupo de tortugas bobas liberadas al mar tras ser capturadas por barcos palangreros en el litoral español.   

  
El Mediterráneo, un túnel sin salida 

  La tortuga boba (Caretta caretta) es la tortuga marina más abundante en la cuenca mediterránea, y una de las más amenazadas en todo el mundo. De perfil nómada, hace largas migraciones y vuelve a las playas donde nació para la puesta de huevos. Las principales playas de anidación se encuentran en las costas de Norteamérica, Brasil, Japón, Omán, Australia, Cabo Verde y el Mediterráneo oriental (en especial, Grecia, Turquía, Chipre y Libia). En las aguas españolas, en concreto, hay tortugas procedentes tanto del Atlántico como del Mediterráneo oriental. 
 Cerca de 10.000 tortugas son capturadas cada año por la flota palangrera española del Mediterráneo. Más del 95%, sin embargo, están todavía vivas cuando se recogen los palangres. En busca de alimento, las tortugas muerden los cebos y se enganchan a los centenares de anzuelos de las artes de pesca de la flota. Cuando una tortuga queda enganchada al cebo, los pescadores cortan el hilo de pesca para soltarla en mar abierto. El quelonio vuelve al medio marino con un anzuelo clavado en el cuerpo —en la boca o el aparato digestivo— que lleva enganchado un trozo de hilo de pescar.  No es el anzuelo, sino el hilo de pescar  El 40% de las tortugas liberadas por los pescadores muere durante los tres meses posteriores. El problema no es el anzuelo, sino el hilo de pesca que está enganchado a él. Como alerta el profesor Lluís Cardona, miembro del Grupo de Investigación de Grandes Vertebrados Marinos de la UB, «la tortuga se traga el hilo, que circula por el tubo digestivo hasta que el extremo sale por la cloaca: el hilo tenso puede ulcerar los órganos internos, y es esto lo que causa la muerte de los animales».  «En el caso de las capturas accidentales —añade el experto—, lo que habría que hacer es subir a bordo las tortugas enganchadas al palangre con la ayuda de un salabre, y cortar el hilo de pesca justo a raíz del anzuelo: la mortalidad por lesiones se reduciría a la mitad y el impacto poblacional sería aceptable».

Un Mediterráneo más peligroso para las tortugas atlánticas

  La pesca con palangre de superficie en el Mediterráneo afecta sobre todo a las tortugas originarias del continente americano, a más de 7.000 kilómetros de distancia. «Debido a la circulación oceánica —explica Cardona— las poblaciones atlánticas quedan atrapadas en el Mediterráneo durante muchos años. Por lo tanto, se exponen más al riesgo de la captura accidental por los pesqueros. Muy pocas de las tortugas americanas que entran en el Mediterránea pueden salir».  «Paradójicamente —continúa— el problema es menor en las tortugas de origen mediterráneo, que pronto abandonan mar abierto para asentarse en la plataforma continental, donde son menos vulnerables a la pesca del palangre. La pesca de arrastre, en cambio, las afectaría más». 


¿Cómo evitar las capturas accidentales? 

Entre un 10 y un 20% de tortugas mueren cada año por la destrucción de nidos, la pesca accidental, las colisiones con embarcaciones, etc. Calar a más profundidad, no emplear cefalópodos como cebo y modificar el diseño de los anzuelos son cambios operativos para evitar las capturas accidentales con palangre de superficie. «Como es una especie de vida larga —apunta Irene Álvarez de Quevedo—, una mínima diferencia en las tasas de mortalidad tendría un impacto muy significativo en las poblaciones».  Como afirma Lluís Cardona, «las soluciones existen: solo hay que aplicarlas, y esto tiene un coste económico». En este sentido, el experto refiere la utilidad del observador que garantiza la sostenibilidad de la explotación pesquera, figura cada vez más frecuente en flotas de todo el mundo. Y concluye: «Si queremos que la pesca de palangre de superficie sea efectiva y más sostenible, habrá que ir introduciendo una serie de cambios con un coste añadido». Este nuevo estudio ha sido elaborado con el apoyo de la Fundación La Caixa y el anterior Ministerio de Ciencia e Innovación.  

Fuente: ub.edu Universidad de Barcelona

Artículo científico: Mortality rates in by-caught loggerhead turtle Caretta caretta in the Mediterranean Sea and implications for the Atlantic populations

Nota:


Para reducir la mortalidad, se pueden implementar en las redes dispositivos excluidores de tortugas marinas , proporcionando una vía de escape para las tortugas. Estos dispositivos aplicables a les artes de arrastre se desarrollan y se utilizan actualmente en diferentes partes del mundo con el objetivo de reducir la mortalidad de tortugas marinas. Los más extendidos son los llamados Dispositivos Excluidores de Tortugas, más conocidos como TED (siglas en inglés de Turtle Excluder Devices).

Más sobre  Caretta caretta

Enlace de interés Dispositivos excluidores de tortugas marinas

Una tortuga boba que escapa de una red de pesca a través de un dispositivo excluidor de tortugas.DET.
File:Loggerhead ted-noaa.jpg
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Ejemplo de un dispositivo excluidor de tortugas comercial.
File:Turtle excluder device.jpg

Imágenes Wikimedia Commons

Vídeo: Caretta Caretta

1/28/2011

EL FUTURO DE LOS TIBURONES" UN INFORME QUE ANALIZA SU SITUACION ACTUAL




                        Imagen: S hawn Heinrichs


EL Informe "The Future of Sharks: A Review of Action and Inaction" de Traffic y Pew denuncia el fracaso del plan de rescate lanzado por la ONU en 2001.

De los 20 países que capturan tiburón sólo 13 cuentan con planes nacionales.
Una década después de que miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus singlas en inglés) aprobara un plan internacional para la conservación de los tiburones, un nuevo informe encuentra que aún no se ha aplicado plenamente.

Con un 30 por ciento de todas las especies de tiburón ahora amenazadas o casi amenazadas de extinción, hay poca evidencia de que el plan haya contribuido significativamente a mejorar la conservación y manejo de estos animales.

El análisis, "The Future of Sharks: A Review of Action and Inaction (El futuro de los tiburones: Una revisión de la acción y la inacción)", realizado por la organización de monitoreo del tráfico de la vida silvestre, TRAFFIC, y el grupo medioambiestalista PEW, utiliza la información proporcionada por la sección de pesca de la FAO de las Naciones Unidas para identificar los Top-20 (países y otras entidades) en la captura de tiburones, y luego se evalúa si se han tomado las medidas de conservación y de gestión que se acordaron en el año 2001.

Hace diez años, los gobiernos acordaron un plan global para la conservación de los tiburones.

Se estima que 100 millones de tiburones son asesinados cada año, con casi un tercio de las especies en peligro de extinción.
Para muchas pesquerías el objetivo son las aletas para su uso en la sopa de aleta de tiburón, y un número de países, incluida España, han tomado recientemente medidas encaminadas a proteger especies.

Ninguno de los dos países que capturan la mayoría de los tiburones -- Indonesia y la India -- no ha finalizado aún los planes nacionales de acción para la protección de los tiburones.

Esta fue una de las principales recomendaciones del acuerdo de 2001 con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de que los tiburones necesitan de gestión internacional.

De los 20 países que capturan tiburón, que en conjunto representan el 80% de la captura mundial, sólo 13 cuentan con planes nacionales, y aún no está claro cómo han ejecutado esos planes o si han sido eficaces.

"El destino de los tiburones del mundo está en manos de los Top 20 pescadores de tiburones, la mayoría de los cuales no han podido demostrar lo que, en todo caso, están haciendo para salvar a estas especies en peligro", dijo Glenn Sant, director del programa marino global de TRAFFIC.

Estos Top 20 grandes pescadores de tiburones representan más de 640.000 toneladas anuales, casi el 80 por ciento del total de las capturas de tiburones reportados a nivel mundial. Los 10 principales, en orden, son: Indonesia, India, España, Taiwán, Argentina, México, Pakistán, Estados Unidos, Japón y Malasia.

Indonesia, India, España y Taiwán pescan más del 35 por ciento de todos los tiburones capturados anualmente, en base a sus propios datos reportados.

"Tienen que tomar medidas para detener el declive de las poblaciones de tiburones, y ayudar a asegurar que la lista de especies amenazadas por la sobrepesca no siga creciendo".

Los tiburones son especialmente vulnerables a la sobrepesca debido a que viven una vida larga y se reproducen lentamente.

Además de la pesca intencional, muchos son capturados accidentalmente en grandes redes y en los ganchos de barcos palangreros que pescan especies como el atún y marlin.

TRAFFIC y Pew están pidiendo a la FAO que se examine la aplicación del acuerdo de 10 años de edad, antes de una crucial reunión del Comité de Pesca la FAO de las Naciones Unidas (COFI), que tendrá lugar entre el 31 de enero y el 04 de febrero en Roma, Italia. Las dos organizaciones recomiendan que el COFI realice "una revisión exhaustiva de las acciones emprendidas que se toman para ordenar la pesca de tiburones".

Entre las 10 recomendaciones a los gobiernos en 2001 estaban la identificación y protección de hábitat,  la garantía de que las capturas fueran sostenibles, y la minimización de residuos y descartes.

Muchos tiburones son depredadores superiores, y hay una abundante evidencia biológica que muestra que su eliminación puede tener importantes repercusiones en el resto del ecosistema.

"Cuando las poblaciones de tiburones están sanas, la vida marina prospera bajo las olas, pero donde han sido sobreexplotadas, los ecosistemas están en declive", dijo Jill Hepp, gerente mundial para la conservación de los tiburones Pew.

La UE adoptó su plan de acción en 2009 y los buques españoles se rigen por él. Sin embargo, hay "vacíos legales", según critica la bióloga Sandrine Polti, del Pew Environment Group. En la UE está prohibido el aleteo, una práctica que consiste en amputar las aletas de los tiburones y tirar el resto del cuerpo por la borda de vuelta al mar. Los mercados asiáticos llegan a pagar hasta 500 euros por cada kilogramo de aleta seca, según la coalición Shark Alliance.

Pese a la prohibición, asegura Polti, los países europeos pueden conceder permisos especiales a los pescadores para que procesen los tiburones a bordo, "lo que permite que descarguen las aletas en un puerto y los cuerpos en otro, pero facilita que se practique el aleteo". Según la bióloga, sólo España y Portugal otorgan estas licencias.

El Ministerio de Medio Ambiente prevé tener listo el nuevo Catálogo Nacional de Especies Amenazadas en marzo. "El actual no incluye ninguna especie de tiburones ni de rayas, no hay ninguna especie estrictamente protegida", critica Polti. Las organizaciones conservacionistas piden al Gobierno que incluya especies como el tiburón blanco, los angelotes o el tiburón peregrino. Además, piden que haya cuotas para la pesca de tintoreras y marrajos dientusos, ahora capturados sin límite porque no se consideran amenazados. España es responsable del 95% de las exportaciones de aleta de la Unión Europea gracias a estas dos especies.

"Los países y entidades que practican la captura de tiburones deberán mantener sus promesas y actuar ahora para conservar y proteger estos animales".

Fuente: Informe "The Future of Sharks: A Review of Action and Inaction" http://www.pewtrusts.org/uploadedFiles/wwwpewtrustsorg/Reports/Protecting_ocean_life/TRAFFIC_PEW_IPOA_FINAL_singles.pdf

M. Lack and Sant G. (2011). The Future of Sharks: A 
Review of Action and Inaction. TRAFFIC International 
and the Pew Environment Group. 
TRAFFIC, the wildlife trade monitoring network, works 
to ensure that trade in wild plants and animals is not a 
threat to the conservation of nature. 
The Pew Environment Group is the conservation arm 
of The Pew Charitable Trusts, a nongovernmental 
organization that applies a rigorous, analytical 
approach to improve public policy, inform the public 
and stimulate civic life.





DOCUMENTAL SHARKWATER


La película Los Señores del Mar (Sharkwater), es una convencida defensa de la amenazada especie de los tiburones, víctimas de su mala reputación y de la desmesurada demanda asiática de sus aletas para preparar la conocida sopa.
“Cada año se matan millones de tiburones; dentro de 5 o 10 años habrán desaparecido muchas especies de este animal”, se lamenta Rob Stewart, director del film.
Muy triste situación para un animal que apareció hace más de 400 millones de años, mucho antes que los dinosaurios, y que ha sobrevivido a cinco grandes crisis de extinción de especies.
La película empieza con hermosas imágenes de escualos evolucionando en el grand bleu (océano), indiferentes a los submarinistas que los rodean. “Empecé el rodaje hace seis años, cuando tenía 22”, explica Rob Stewart, que además es biólogo y fotógrafo submarino. “Al principio, sólo quería hacer un documental bonito”, añade. Pero se unió a los miembros de la Sea Shepherd Conservation Society, fundada por Paul Watson, un ex de Greenpeace, y embarcó con ellos en el Ocean Warrior para una campaña contra la pesca ilegal de tiburones en aguas de Costa Rica y Ecuador.
El documental se transformó entonces en una película de acción, con una rocambolesca carrera-persecución entre pescadores y ecologistas en pleno océano Pacífico.
La cámara hace hincapié en los tiburones que son izados a bordo, los pescadores que les rebanan las aletas y los devuelven al agua, todavía vivos durante algunas horas o algunos días de agonía. Imposibilitados para nadar, se desangran y mueren lentamente, asfixiándose.
“La aleta reporta mucho dinero, unos U$S 500 por kilo, pero la carne del tiburón no vale gran cosa”, explica Rob Stewart. Por eso los pescadores sólo se quedan con las aletas, que ponen a secar al sol, y desestiman el resto, que habría que conservar en cámaras refrigeradas.
La aleta de tiburón es una exquisitez tradicional en Asia –sobre todo, en China–, cuya sopa se suele servir en las bodas. La demanda se ha disparado estos últimos años, y cuanto más escasean los tiburones, más dinero deja su pesca. Rob Stewart se indigna porque estos animales no están protegidos por la reglamentación internacional; incluso fue rechazada una petición en ese sentido durante una conferencia celebrada por la CITES (Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas), en junio de 2007. Y observa que los elefantes y los cocodrilos, que matan anualmente a más personas que los tiburones, sí están protegidos.
“He pasado miles de horas bajo el agua con tiburones y nunca fui atacado”, defiende Rob Stewart; y denuncia la imagen que han dado de este animal películas como Tiburón.
Difícil, según él, imaginarse el planeta sin los tiburones, que juegan un papel crucial en el equilibrio de los ecosistemas marinos.

Hacer click sobre el circulo rojo,se abrirá una página anuncios cerrar y el circulo se abrá puesto en verde, de nuevo click, comenzará el documental.


12/15/2010

Más animales híbridos por culpa del deshielo en el Ártico

Una imagen del híbrido de oso polar y grizzly- NATURE

El retroceso del hielo en el Polo Norte pone en contacto a poblaciones antes aisladas.
En 2006, un oso polar con manchas marrones en su pelaje fue tiroteado por unos cazadores en el Ártico. Los análisis de ADN demostraron después lo que muchos sospechaban, se trataba de un híbrido entre un oso polar y un grizzly. En 2010 otro oso híbrido murió a manos de un cazador en el oeste del Ártico canadiense. Esta vez, el animal era un cruce de segunda generación —la madre era un híbrido y su padre un oso pardo—.
«Los biólogos no deberían sorprenderse», afirman en un comentario en «Nature» los investigadores estadounidenses Brendan Kelly, Andrew Whiteley y David Tallmon, pues este fenómeno podría ir a más. Así, según un estudio dirigido por Brendan Kelly, de la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) la pérdida de hielo marino alrededor del Polo Norte está alentando la formación de híbridos, lo que podría empujar a muchas especies a la extinción. El estudio identificó al menos 22 especies de mamíferos marinos en peligro de hibridación, de las cuales 14 ya figuran en las listas de especies en peligro de extinción, amenazadas o de especial preocupación.
Los osos no son los únicos de los que se han encontrado híbridos hasta ahora. A finales de los años 80, se encontró en el oeste de Groenlandia un cráneo que parecía corresponder a un cruce entre una ballena beluga y un narval. El año pasado se fotografió en el mar de Bering lo que parecía ser un cruce entre una ballena boreal y una ballena franca. Y son numerosos los casos registrados de marsopas y focas que se están cruzando, un fenómeno que aumenta a medida que se retira el hielo de las zonas próximas al Polo Norte.
Los científicos prevén que el océano Ártico quede libre de hielo en verano antes de que acabe el siglo —algunos incluso hablan de las próximas décadas— por lo que los osos pardos pasarán más tiempo en tierra, compartiendo territorio con los grizzlies, por ejemplo. Focas y ballenas que viven actualmente en diferentes océanos, separados por el hielo, pronto compartirán las mismas aguas septentrionales. Poblaciones antes aisladas entrarán en contacto y algunas se aparearán, un cruce que en el caso de la ballena del Pacífico norte supondría su extinción, según los autores del estudio. «La rápida desaparición del hielo marino deja poco tiempo para la acción», afirman los investigadores.
En este sentido, los autores reclaman que se establezca un programa internacional de seguimiento que permita conocer el grado de hibridación para que la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza pueda mejorar sus planes de protección.