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6/23/2013

Nuevo estudio revela composición y proveniencia de la basura depositada en el océano Pacífico


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  Examples of marine debris items observed on MBARI ROV dives: (a) aluminum can, 1,529 m at Axial Seamount; (b) plastic chip bag, 3,506 m in Monterey Canyon; (c) rope crab pot “ghost fishing”, 1,091 m in Astoria Canyon; (d) plastic bag wrapped around a deep-sea gorgonian, 2,115 m in Astoria Canyon; (e) lost fishing rope, 999 m in Monterey Canyon; (f) foreign glass soda bottle, 1,727 m at Davidson Seamount; (g) shoe with rockfish, 472 m in San Gabriel Canyon; (h) tire with rockfish, anemone, and sea cucumber, 868 m in Monterey Canyon; (i) cardboard (paper) with an undescribed species of the sponge Hyalonema, 3950 m offshore of Santa Barbara.
Examples of marine debris items observed on MBARI ROV dives: (a) aluminum can, 1,529 m at Axial Seamount; (b) plastic chip bag, 3,506 m in Monterey Canyon; (c) rope crab pot “ghost fishing”, 1,091 m in Astoria Canyon; (d) plastic bag wrapped around a deep-sea gorgonian, 2,115 m in Astoria Canyon; (e) lost fishing rope, 999 m in Monterey Canyon; (f) foreign glass soda bottle, 1,727 m at Davidson Seamount; (g) shoe with rockfish, 472 m in San Gabriel Canyon; (h) tire with rockfish, anemone, and sea cucumber, 868 m in Monterey Canyon; (i) cardboard (paper) with an undescribed species of the sponge Hyalonema, 3950 m offshore of Santa Barbara.


El Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterrey (MBARI) indagó la basura depositada a nivel de superficie en el mar del Pacífico hasta una profundidad de cuatro mil metros, en especial en el Monterrey Canyon y reveló esta semana qué cosas encontró y de donde provenían. Al contrario de lo que suponían, la mayor cantidad se está acumulando a grandes profundidades, además de las zonas rocosas sobresalientes.


Los técnicos revisaron las imágenes captadas durante 22 años y registradas en 18 mil horas de videos recogidos por vehículos de control remoto de la MBARI. De ahí identificaron unos 1500 residuos en alta mar desde la isla Vancouver hasta el Golfo de California y hacia el oeste hasta Hawái. Además de unas 1100 imágenes en Monterrey.

La mayoría de los objetos encontrados eran de plástico, y de éstos, la mitad eran precisamente bolsas de plástico, que tienen la facultad de estrangular y asfixiar a los animales que las consumen, por lo que son consideradas como los elementos más peligrosos.

En segundo lugar se observaron objetos metálicos. Dos tercios de éstos eran de aluminio, acero y latas.

En tercer lugar se encontraban el resto de los productos, en los que se destacaron cuerdas, equipos de pesca, botellas, y artículos de tela.

No se distribuye al azar

La basura, contrario a lo que ellos confiesan que suponían, no se distribuye al azar. Primero que nada los investigadores la detectaron especialmente en los bordes del Cañón de Monterrey, así como en algunos lugares en el eje del cañón, pero lo que les sorprendió, fue la gran cantidad acumulada a gran profundidad.

Respecto a la que se encuentra en los afloramientos rocosos y otros obstáculos, se debería al flujo de las corrientes oceánicas.

“Me sorprendió que hemos visto tanta basura en aguas más profundas. Nosotros no solemos pensar que nuestras actividades diarias afecten la vida a dos kilómetros de profundidad en el océano", comentó Kyra Schlining.

"Estoy segura de que hay muchos más residuos en el cañón que no estamos viendo. Muchos de estos están enterrados por deslizamientos submarinos y por el movimiento de los sedimentos. Algunos de éstos también se pueden ir a aguas aún más profundas, más abajo del cañón".

De dónde viene la basura y sus impactos

Schlining cree que la mayor parte de la basura, al menos en el Monterrey Canyon proviene de fuentes terrestres, más que de los barcos y buques, ya que en las mismas zonas donde vieron la basura en el fondo marino, los investigadores también vieron algas, madera y desechos naturales que se originan en la tierra.

Un estudio de MBARI en el pasado también mostró que existe una proporción un poco menor, pero importante de artículos de pesca perdidos, los cuales representan impactos muy negativos con efectos muy evidentes en la vida marina. Los investigadores observaron varios casos de animales atrapados en el viejo sistema de pesca.

“Los impactos de la basura de aguas profundas pueden durar años”, comentó Kyra Schlining.

“El agua casi congelada, la falta de luz solar y la baja concentración de oxígeno desalientan el crecimiento de bacterias y otros organismos que pueden descomponer los desechos. En estas condiciones, una bolsa de plástico o de lata de refresco podrían persistir durante décadas”, agrega la investigadora.

Algunos desechos en las zonas fangosas del océano provocan cambios más sutiles. “Se utilizan a menudo como refugio por los animales del fondo marino, o como una superficie dura sobre la que los animales se sitúan. Aunque estas asociaciones parecen beneficiar a los animales individuales involucrados, también reflejan el hecho de que los desechos marinos están creando cambios en las comunidades biológicas naturales existentes”.

Uno de los ejemplos es la imagen del joven pescado de roca que se oculta en un zapato desechado a 472 metros (1.548 pies) de profundidad en el San Gabriel Canyon, frente al sur de California.

Para poder comprender los efectos biológicos a largo plazo que esta basura genera en el mar profundo el equipo está realizando un estudio a largo plazo.

En este sentido están trabajando en el Santuario Marino Nacional de la Bahía de Monterey, terminando un estudio detallado de los efectos de un particular pedazo grande de basura marina que cayó junto a un contenedor de un barco en 2004.

Conciencia del reciclaje

Durante las expediciones, que en Monterrey incluyeron unas 200 inmersiones al año, a veces los investigadores recuperaron la basura de las profundidades del mar, sin embargo aclaran que la eliminación de dichos residuos a gran escala es prohibitivamente cara, e incluso “sacarla a veces puede hacer más daño que simplemente dejarla en su lugar”.

"Lo más frustrante para mí es que la mayoría del material que vimos de vidrio, metal, papel, plástico podrían ser reciclados".

El grupo espera que sus hallazgos inspiren a los residentes costeros y usuarios del mar a reciclar su basura en lugar de permitir que termine en el océano.

"En última instancia, la prevención de la introducción de la basura en el medio ambiente marino, a través de una mayor conciencia pública, sigue siendo la solución más eficiente y rentable a este dilema”.

Artículo científico: Debris in the deep: Using a 22-year video annotation database to survey marine litter in Monterey Canyon, central California, USA

Deep Sea Research Part I: Oceanographic Research Papers 

3/02/2011

CIENTÍFICOS DE "LA EXPEDICIÓN MALAESPINA"ALERTAN ACERCA DE "LOS MARES DE PLÁSTICOS"

              Los cinco mayores giros, en los océanos Índico, Pacífico y Atlántico


Científicos del Hespérides alertan acerca de los 'mares de plásticos'
Organizaciones ecologistas de todo el mundo llevan años alertando acerca de los peligros que entraña para los océanos vertir residuos a los mares. Pese a las advertencias, los mensajes ecológicos no terminan de calar en la población mundial.
Hace unas semanas, los científicos que se encontraban a bordo del Hespérides, el buque de la Armada española que está llevando a cabo la circunnavegación de la Expedición Malaspina 2010, hallaron un panorama desolador. Mientras surcaban las aguas del Atlántico Sur durante la segunda parte de la travesía -que terminará en julio en Cartagena- que tenía punto y final en Sudáfrica, se encontraron con varios 'mares de plásticos', como los denominan los expertos. Residuos que se concentran en aguas superficiales. Puede que esta imagen sea habitual frente a las costas, pero no parecía serlo mar adentro. «En realidad no es algo nuevo, se han escrito artículos al respecto. En los giros oligomórficos, zonas donde el agua tiende a arremolinarse, pueden encontrarse plásticos como tapones o cosas así en la superficie, pero no deja de ser llamativo al estar tan lejos de la costa», explica Fidel Echevarría, uno de los tres investigadores de la Universidad de Cádiz que participa en la expedición, recién llegado de su viaje.
Mientras su compañero Ignacio González-Gordillo formó parte de la tripulación de la primera etapa, que iba de Cádiz a Río de Janeiro, Echevarría es uno de los científicos que viajaron en el Hespérides rumbo a Ciudad del Cabo. Su viaje arrancó el 17 de enero en Río y terminó a finales de la primera semana de febrero en Sudáfrica. Ahora, desde su despacho de la UCA, resume algunas de las curiosidades de su experiencia. «Hemos tenido más suerte con el tiempo en esta segunda parte», comenta el responsable del bloque dedicado a formación en el proyecto Malaspina. «Sólo tuvimos mar de fondo un par de días».
Echevarría reconoce que es pronto para adelantar resultados, ya que todas las muestras tomadas durante la circunnavegación se analizarán rigurosamente cuando termine la travesía. «Evitamos sacar muestras del barco para que no haya problemas». Según este experto en Ciencias del Mar, «hemos seguido tomando muestras con la 'Nacho-botella'», ya que fue su compañero de departamento el que perfeccionó el tradicional sistema de botellas oceanográficas para analizar los microorganismos del fondo marino y patentó una roseta que permitía, por primera vez, tomar muestras a 4.000 metros de profundidad. «Ahora, hemos colocado una cámara de vídeo en la roseta para filmar las partículas», añade. Todo el material grabado, «lo están editando actualmente en Oviedo». Igual que algunas de las primeras muestras de zooplacton, que se están analizando en Barcelona.
Su compañero de la Universidad, Nacho González-Gordillo, adelantaba el mes pasado a LA VOZ que su equipo se había topado con una sorpresa, al hallar organismos que suelen vivir en capas superficiales en zonas muy profundas, donde la luz apenas llega y la vida es casi inexistente. Los expertos barajaban entonces varias hipótesis, pero no terminaban de dar explicación a este hecho. En este sentido, Echevarría asegura que durante su etapa, se han tomado más muestras para descartar que éstas se hubiesen 'contaminado' con aguas más cercanas a la superficie. Parece ser que no es así, que las botellas cierran herméticamente sin dejar opción a que entre agua. Así que el enigma continuá. Habrá que esperar a que termine la expedición para que los estudios arrojen resultados. Aun así, al Hespérides todavía le quedan muchas millas que navegar y el océano puede ofrecer aún más sorpresas.

Otra conclusión que la expedición Malaespina ha dado a conocer es que el océano está perdiendo oxígeno
El mar es más salado por la falta de lluvia y la construcción de presas y embalses en los ríos. Hay un claro incremento de la temperatura, el agua se calienta y el nivel de los océanos podría aumentar entre 40 y 60 centímetros de media durante este siglo.

La roseta del Hespérides es capaz de sumergirse a 6.000 metros de profundidad. La cámara nos muestra el momento en el que los científicos hacen una nueva inmersión para recoger muestras de agua de las profundidades del océano que guarda una valiosa información. Algunos resultados son poco alentadores: parece que el océano pierde oxígeno.


Los primeros resultados de la investigación de la Expedición Malaespina se darán allá por el mes de julio, cuando tras siete meses de navegación, el barco de la Armada Española Hespérides regrese al puerto de Cartagena tras haber circunvalado el globo. "Serán aún anecdóticos", remarcan los investigadores, porque el material es tan abundante que se tardarán algunos años en analizarlo y en obtener aplicaciones en materias biológicas, sanitarias.

Fuente :
http://www.lavozdigital.es
http://www.ondacero.es/
http://www.sos-oceanos.org