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7/20/2012

El Gobierno no ha renovado el veto al sónar que evita la muerte de cetáceos en Canarias



Un cetáceo muerto en Fuerteventura.
Un cetáceo muerto en Fuerteventura. / M.Carrillo/Canarias Conservación


Un estudio realizado en Canarias acaba de demostrar que prohibir el sónar militar evita varamientos masivos de cetáceos.
 Hasta que se puso en vigor el veto, en 2004, Canarias era el lugar con más zifios varados y muertos del planeta por el uso de ese sistema. Tras ocho años, el estudio español confirma un cambio radical, con cero varamientos masivos desde que se implementó la norma. A pesar de esto, el Gobierno lleva año y medio sin renovar públicamente la restricción de este sistema en las islas.


“No se han producido varamientos masivos [dos o más animales] de zifios desde que se estableció la moratoria”, reconoce Antonio Fernández, coautor del estudio y uno de los pioneros en demostrar las lesiones que causa el sónar en cetáceos. Los resultados de este y otro trabajo liderado por Fernández, que dirige la División de Histología y Patología Animal de la Universidad de Las Palmas, reafirman la conexión entre los varamientos y el sónar.


Este sistema detecta naves enemigas en las profundidades lanzando fuertes pulsos de sonido que superan los 100 kilómetros de alcance. “La relación espacio-temporal de la muerte de zifios y sónares militares antisubmarinos de alta intensidad y media frecuencia es de un 100%”, detalla el investigador.


A pesar de esto, el Ministerio de Defensa no ha renovado públicamente el compromiso de que sus barcos no usen el sónar cerca de las islas desde diciembre de 2010, cuando expiró la última prórroga del acuerdo. Por el momento, ningún acuerdo publicado en el BOE impide usar el sónar cerca de Canarias.


Águila majestuosa


El nuevo estudio de Fernández recuerda que en julio de 2004 aparecieron cuatro zifios muertos en las costas de Fuertevetura y Lanzarote. Estos mamíferos marinos emparentados con los delfines y las ballenas habían muerto de forma repentina y sin causa aparente. Los investigadores encontraron calamares a medio digerir en sus estómagos y extrañas burbujas de gas dentro de sus órganos.


Ese mismo mes, las aguas del Atlántico frente a Canarias fueron escenario de una especie de guerra en tiempos de paz. EEUU y otros seis países de la OTAN, incluida España, mandaron 20.000 soldados a bordo de más de 20 barcos de combate para realizar cinco días de maniobras, del 11 al 15 de julio. Como parte de los ejercicios, que incluían cuatro portaaviones, se ensayó la caza de submarinos enemigos con sónar. La semana siguiente, los cuerpos de los cuatro zifios aparecieron en Lanzarote y Fuerteventura, islas próximas a la zona donde se realizaron los ejercicios militares, bautizados como Majestic Eagle (“águila majestuosa”, en inglés).


Varamientos múltiples de cetáceos


Los animales muertos no eran ninguna sorpresa. Durante décadas, las Canarias habían sido el punto del planeta donde habían aparecido más grupos de zifios varados sin motivo aparente. Según los cálculos de la propia OTAN, hasta aquel año  hubo más de 55 casos en Canarias, algunos de ellos en grupos de hasta 19 animales y muchos tras maniobras navales. Uno de los peores había sucedido dos años antes del águila majestuosa, cuando 14 zifios embarrancaron en las costas canarias tras Neo Tapón, unas prácticas de la OTAN de las que España fue anfitriona con la crisis del islote Perejil como fondo.
En 2004 la UE aprobó una recomendación de restringir el uso de sónar militar y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó una moratoria al uso de este sistema a menos de 90 kilómetros de las costas canarias, firmada entre Defensa y el Gobierno canario. Era la primera norma de este tipo que se aprobaba en Europa, según celebraron las organizaciones ecologistas.
Desde entonces Canarias ha sido el único territorio de España en el que se ha limitado el uso de sónar, según Fernández.  Esa única reserva establecida en España ha quedado ahora en un limbo legal. Ningún documento oficial publicado en el BOE recoge la extensión del veto al sónar más allá de diciembre de 2010. Sin embargo, las autoriades que firmaron el acuerdo aseguran que la moratoria sigue en pie, aunque el compromiso ya no esté negro sobre blanco.


“A pesar de que el Convenio venció en 2010, en la última reunión, el Ministerio de Defensa se comprometió a mantener la moratoria en el uso de sónares submarinos activos en aguas de Canarias hasta que se confeccionara un mapa de las áreas más sensibles o de mayor concentración de cetáceos en Canarias, a elaborar conjuntamente entre la Consejería [de Medio Ambiente] y el Ministerio de Medio Ambiente”, explica un portavoz del Gobierno canario.


La elaboración de ese mapa no tiene fecha prevista de finalización y no lleva ningún presupuesto asociado, según fuentes de la Consejería canaria. De hecho, en el Ministerio de Medio Ambiente no saben si el acuerdo para fijar las zonas sensibles se formalizó por escrito, según informan fuentes del departamento. Por su parte, Defensa se limita a confirmar que el plazo del acuerdo original expiró en diciembre de 2010.
Fernández cree “necesario” que se renueve el acuerdo expreso, ya que “es un referente mundial en la conservación de los cetáceos, en habla de todo un país y su sentimiento de conservación del medio ambiente”.


Las burbujas de la muerte


En 2003, Fernández fue el primero en advertir  en un artículo en Nature de los efectos que el sónar militar  estaba causando en zifios y otros grandes mamíferos marinos. En su último estudio, Fernández constata que la mayoría de animales varados en 2004 estaban aparentemente intactos (excluyendo los mordiscos que les pegaron los tiburones después de muertos y las lesiones de la descomposición). Sólo cuando se les practicó la necropsia se vio que sus órganos y tejidos estaban plagados de burbujas de gas, sobre todo nitrógeno. Fernández demostró que eran prueba de embolismo gaseoso, una acumulación excesiva de nitrógeno que sucede cuando se sube de forma brusca desde mucha profundidad.


“El embolismo gaseoso afecta a numerosos órganos y produce un efecto mecánico al bloquear la circulación sanguínea, es como si se mete aire en un circuito de gasolina, se bloquea”, resume Fernández. Es el mismo proceso conocido como “descompresión del buceador” que obliga a los submarinistas a hacer escalas en su regreso a la superficie si no quieren estallar por dentro.


Entre los mamíferos marinos, los zifios son los que más sufren los efectos del sónar. Estos animales viven en un tránsito pausado desde la superficie a zonas  de más de medio kilómetro de profundidad. “Si su patrón de buceo se altera bruscamente, como puede ser en una situación de pánico que se produciría por el uso de este tipo de sónares, la posibilidad de que padezcan un fenómeno descompresivo con formación de gran cantidad de burbujas de gas  es muy alta”, explica Fernández. “Este embolismo gaseoso causa lesiones graves en órganos vitales como el cerebro, corazón, pulmón y les llevaría a una muerte en pocas horas”, detalla.


Fuente: http://esmateria.com/2012/07/17/canarias-demuestra-que-prohibir-sonar-militar-frena-muerte-cetaceos/


Artículo científico:


"Decompression vs. decomposition: distribution, amount, and gas composition of bubbles in stranded marine mammals"

Citation: de Quirós YB, González-Diaz O, Arbelo M, Sierra E, Sacchini S and Fernández A (2012) Decompression vs. decomposition: distribution, amount, and gas composition of bubbles in stranded marine mammals. Front. Physio. 3:177. doi: 10.3389/fphys.2012.00177
Received: 03 February 2012; Accepted: 14 May 2012;
Published online: 04 June 2012.

Copyright:
 © 2012 Quirós, González-Diaz, Arbelo, Sierra, Sacchini and Fernández. This is an open-access article distributed under the terms of the Creative Commons Attribution Non Commercial License, which permits non-commercial use, distribution, and reproduction in other forums, provided the original authors and source are credited.
INFOGRAFÍA | Varamientos y maniobras militares de la OTAN / Materia






1/28/2012

LOS ZIFIOS BAJAN HASTA LOS MIL METROS DE PROFUNDIDAD PARA ALIMENTARSE


Imagen: Teo Lucas, proyecto de la Fundación Canaria Mapfre Guanarteme


Los zifios bajan hasta los mil metros de profundidad para alimentarse, según se ha puesto de manifiesto en un estudio que investigadores de la Universidad de La Laguna, de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) y del Instituto Oceanográfico Woods Hole (Estados Unidos) han hecho sobre estos depredadores.


Patricia Arranz, del departamento de Biología Animal de la Universidad de La Laguna ha dicho hoy a Efe que desde 2006 se sabía que los zifios se alimentaban por medio de un ecolocalizador, pero hasta ahora se desconocía que bajan hasta mil metros de profundidad para atrapar a sus presas.


El estudio de los zifios entraña la dificultad de que se mueve a mucha profundidad, por lo que para este estudio, que publica la revista Plos One, los investigadores han equipado a nueve de estos animales con marcas de grabación de sonido de alta resolución DTag.


La investigación se ha llevado a cabo en aguas próximas a la isla canaria de El Hierro con zifios de Blainville, y por medio de los aparatos de alta resolución se ha rastreado el comportamiento de los animales y sus respuestas a estímulos ambientales desde una perspectiva "increíble", se indica en un comunicado de la Universidad de La Laguna.


Los zifios pueden estar bajo el agua durante 65 minutos y con esta investigación se ha visto que crean mapas acústicos para navegar, y utilizan el fondo marino para orientarse y localizar zonas de concentración de alimento en aguas profundas.


Durante los buceos, los zifios emiten chasquidos ultrasónicos para buscar presas y una combinación de zumbidos y series más rápidas de chasquidos para capturarlas.


Para 535 de 974 de los zumbidos analizados en este estudio (55 %), ha sido posible obtener información relativa al entorno del animal mientras se alimentaba.


Así, los zifios realizan una estrategia en la que combinan la captura de presas meso y bentopelágicas, es decir, de diversas profundidades, incluso en una misma inmersión, que se ve favorecida en zonas de escarpada pendiente submarina, como El Hierro, donde ambos recursos se solapan.


Los sonidos emitidos por estos mamíferos han permitido describir por primera vez el comportamiento de un depredador de buceo profundo en el contexto del entorno que lo rodea, a más de mil metros bajo la superficie, se indica en el comunicado.


El zifio de Blainville (Mesoplodon densirostris) es una de las especies de mamíferos marinos menos conocidas y forma parte de los llamados cetáceos odontocetos.


Según los investigadores, El Hierro es un lugar único para estudiar estos zifios, por la abrupta pendiente de sus fondos submarinos y por la presencia de poblaciones residentes durante el año.


El Hierro representa además una de las zonas más importantes de cría y alimentación para los zifios en Canarias y la reciente erupción volcánica submarina afecta a su hábitat, por lo que investigadores de la Universidad de La Laguna realizan un seguimiento para determinar el impacto. EFE


Articulo de la revista PLOS ONE: 

Following a Foraging Fish-Finder: Diel Habitat Use of Blainville's Beaked Whales Revealed by Echolocation

http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0028353

PIELAGO from Rafa Herrero Massieu on Vimeo.

10/03/2010

UN ESTUDIO DESCUBRE COMO AFECTA EL RUIDO A LA VIDA MARINA



Científicos europeos y estadounidenses consideran que han descubierto una forma revolucionaria de averiguar los efectos de sonidos de alta intensidad en mamíferos marinos como las ballenas y los delfines. El aumento del transporte marino, las prospecciones y explotaciones petrolíferas y las maniobras militares han aumentado el ruido en los océanos en los últimos años, según estos investigadores. Debido a que gran parte de su trabajo se centró en el empleo del sónar, confían en que la Marina utilizará el programa informático que han diseñado para decidir cuándo es seguro utilizar el sónar y cuándo no. Los descubrimientos se han publicado en la revista Public Library of Sciences (PLoS) ONE.

Los investigadores, procedentes de la Universidad de California - San Diego (USCD, Estados Unidos) y el Zoo Kolmården (Suecia), han desarrollado un método para observar los efectos del ruido en mamíferos marinos que integra computación avanzada, escáneres de tomografía computerizada por rayos X y métodos de computación modernos.

Con esta tecnología, los científicos pueden simular sonidos propagados por el espécimen virtual y desvelar interacciones entre el sonido y el mamífero. También pueden estudiar imágenes tridimensionales del interior de la cabeza de mamíferos como el zifio de Cuvier, una especie afectada por la contaminación acústica generada por ejemplo por un sónar.

«Nuestro software de análisis numérico puede utilizarse para realizar investigación fundamental sobre el mecanismo de producción y captación acústica de estos cetáceos, simular la exposición a niveles de presión acústica que serían imposibles en animales vivos o evaluar distintas estrategias de mitigación», explicó el profesor Petr Krysl, ingeniero de estructuras de la UCSD y desarrollador de los métodos de computación empleados en esta investigación. «Entendemos que nuestra investigación puede permitirnos comprender, e incluso llegar a reducir, los posibles efectos negativos del sonido de alta intensidad en organismos marinos», añadió.

«Los humanos introducen cantidades considerables de sonidos y ruidos en los océanos de todo el mundo» y esto puede provocar graves problemas pues «muchos organismos marinos emplean profusamente el sonido como principal método sensor debido a que la luz no penetra con facilidad en el agua», explicó el Dr. Krysl. Éste señaló que los investigadores concentraron su trabajo en el zifio de Cuvier porque «varios han quedado varados y han muerto por el efecto de sónar militar» y que «nuestros hallazgos sobre los mecanismos auditivos del zifio también se aplican al delfín mular y, sospechamos, a todo tipo de ballenas dentadas y quizás a otros mamíferos marinos».

El Dr. Krysl insistió en que el proyecto «amplía considerablemente el conocimiento de la biología básica de los mamíferos marinos» puesto que «la audición es una capacidad sensorial esencial para la vida bajo el agua, en la que el sonido se emplea para cazar, navegar y relacionarse socialmente». No obstante, añadió que la investigación llevada a cabo por el equipo posee una relevancia especial en relación a la necesidad del empleo del sónar por parte de la Marina.

Según el investigador de la UCSD, la Marina necesitaba esclarecer «si el sónar es seguro y en qué condiciones» y si «sería posible reducir su impacto en la vida marina y cómo se podría lograr dicha reducción». Insistió en que «no se podía dar una respuesta sin un conocimiento básico de la biología y la acústica de las criaturas oceánicas» y de ahí la importancia de la investigación.

El estudio contó con fondos del Jefe de Operaciones Navales de los Estados Unidos (CNO). Además, el Dr. Krysl afirmó que su equipo «continuará investigando esta línea científica en los zífidos y realizará experimentos de validación en el delfín mular». Añadió que también planean «perfeccionar los modelos para investigar la ruta acústica al completo, desde el agua oceánica hasta la entrada a la cóclea» y reveló que estos proyectos «abordan varios objetivos primordiales de la Marina con los que pretende comprender la demografía, los límites de exposición acústica y las estrategias de mitigación apropiadas por el bien de los recursos marinos vivos».

Fuente: Universidad de California - San Diego http://www.ucsd.edu/ ;
El siguiente vídeo es una denuncia a los ruidos en el mar.
El poder del sonar militar, los estudios sísmicos en el desarrollo de yacimientos de petróleo, el gas en el suelo marino, equipos industriales, el aumento de la navegación...el mar es un infierno de ruido. Un problema para las ballenas y los delfines, que tienen que hacer el uso de sonido para comunicarse y encontrar su alimento.
Los efectos van desde la pérdida de hábitat a la muerte de mamíferos marinos.
Vídeo publicado el 16 octubre 2010


Nota:
Los delfines son capaces de comunicarse entre sí (conversar) y conocer su medio ambiente (detectar su alimento y navegar) usando un sistema de sonar biológico.
Los delfines construyen así una “imagen sonora de su ambiente” con ayuda de los sonidos que emiten, a través de su aparato nasal complejo y de sus ecos producidos por el choque de las ondas sonoras en los objetos del ambiente, que reciben en su aparato auditivo interno a través de sus mandíbulas (Norris, 1966) en vez del oído externo, como hacen los mamíferos terrestres o aéreos (Chisoptera).

Los objetos del medio acuático que producen el eco pueden ser peces o calamares (presas o alimento) u otros delfines de la misma especie (comunicación entre ellos) o rocas, pendientes de playas o cañones submarinos (orientación en su navegación). Así los delfines tienen un sistema de sonar biológico, semejante al inventado por el hombre para navegar en el mar y en los ríos.

En otras palabras, los delfines escuchan el eco de sus sonidos y luego lo usan para determinar la dirección, distancia y estructura del objeto que refleja el sonido o produce el eco; es decir son capaces de eco-ubicar objetos en el medio acuático (Echolocation).