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3/21/2015

La migración hecha por 'Gina' una tortuga verde, desde la isla del Coco hasta Golfo Dulce


 
 

                 ‘Gina’ completó una migración de 500 kilómetros. Cortesía de Pretoma para CRH


El marcaje de una tortuga marina verde (Chelonia mydas) en la Isla del Coco reveló que el individuo se desplazó 500 kilómetros en 21 días, desde ese sitio hasta Golfo Dulce, en la zona sur de Costa Rica.

Dicho movimiento fue confirmado por la organización conservacionista Pretoma y forma parte de un programa de cooperación que involucra a Misión Tiburón y las entidades estadounidenses Turtle Island Restoration Network (Tirn).

Esta tortuga llamó la atención por ser juvenil y existe una larga base de datos sobre sus movimientos. Ya el 15 de marzo de 2011 había sido capturada por investigadores de Pretoma y de la Tirn, quienes decidieron nombrarla ‘Gina’.

“Capturaron la tortuga otra vez el 28 de mayo, 2014, ocasión en la cual fue equipada con un transmisor acústico. Investigadores de Misión Tiburón, quienes realizan estudios sobre movimientos de tiburones en la Isla del Coco y el Golfo Dulce utilizando la misma tecnología acústica, detectaron a Gina por última vez en la Bahía Wafer, Isla del Coco, el 1° de febrero del año en curso”, señaló Pretoma, en un boletín emitido esta mañana.

                                La migración hecha por ‘Gina’. Cortesía de Pretoma

Veintiún días después de esa última fecha, funcionarios de Misión Tiburón localizaron a ‘Gina’ en la boca del río Platanares, en Golfo Dulce, justo a 500 kilómetros de la Isla del Coco. “Implicando un movimiento rápido y dirigido”.

“Aunque varias tortugas verdes equipadas con marcas satelitales en el parque nacional han sido rastreadas migrando hacia la costa de América Central, Gina es la primera tortuga que ha sido detectada en otro sitio de alimentación, y su trayectoria conecta el parque nacional y sus hábitats oceánicos directamente con los ecosistemas costeros. Tortugas verde juveniles como Gina necesitan residir en sitios seguros que proveen una suficiente oferta de alimento para poder crecer y alcanzar la madurez sexual”, manifestó la organización conservacionista.

Sobre sus hábitats


El Golfo Dulce es una zona caracterizada por poseer importantes parches de zacate marino que formarían parte de la dieta de las tortugas marinas.

“Gina originalmente proviene del Pacífico Occidental, y llevaba varios años residiendo en la Isla del Coco. Por eso las rutas migratorias de animales marinos como ‘Gina’ no solamente conectan los hábitats marinos alimenticios de Costa Rica, sino que también proveen evidencia de que existe una conectividad transpacífica”, dijo Mike Heidemeyer de Pretoma.
 
Ileana Zanela, de Misión Tiburón, manifestó que muchas de estas especies altamente migratorias transcurren parte de su vida en hábitats costeros críticos, donde están sujetos a amenazas como la pesca.

“Nos emociona saber que ‘Gina’ logró realizar su migración de manera segura”, concluyó.

La tortuga verde es una especie que está en peligro de extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Fuente: crhoy.com/

2/24/2015

Nueva especie de dragón de mar


Científicos del Instituto Scripps de Oceanografía, en San Diego, y del Museo de Australia Occidental (WAM), han descubierto una tercera especie de dragón de mar.
Tras realizar un análisis genético de un espécimen capturado en 2007, el equipo de investigadores cayó en cuenta de que se trataba de una nueva especie. El estudio de otro ejemplar hallado en Perth en 1919 y guardado en el museo confirmó su teoría.
La diferencia más significativa entre la especie recién descubierta y las otras dos conocidas es su color rojo brillante, que le meritó el nombre “dragón de mar rubí” (Phyllopteryx dewysea). Al igual que los otros miembros de su familia, el exótico pez se encuentra exclusivamente en las costas sur y oeste de Australia.
Debido a su coloración, se especula que el dragón de mar rubí habita a una profundidad mayor que sus contrapartes, donde sus tonos rojizos le servirían de camuflaje. Los investigadores esperan realizar una expedición en busca de ejemplares vivientes en su entorno natural.
Los dragones de mar están protegidos en Australia, por lo que saber más acerca de esta nueva especie permitirá tácticas más efectivas para su conservación.

 A diferencia de sus parientes, el dragón del mar P. dewysea vive en aguas profundas frente a la costa sur de Australia. El registro más profundo para el dragón de mar común es de 108 pies (33 metros), pero los investigadores encontraron el nuevo dragón de mar a una profundidad de 236 pies (72 m). Su hábitat inusualmente profundo puede explicar por qué los científicos no lo habían descubierto hasta ahora, dijeron los investigadores.


Credit:Royal Society Open Science.
                  
              Credit: Stiller J. et al. 2015
Los investigadores también utilizaron tomografía computarizada (TC) para escanear el nuevo dragón de mar con 5.000 rebanadas de rayos X. Usando las rodajas crearon un modelo 3D de rotación del P. dewysea.

Artículo científico A spectacular new species of seadragon (Syngnathidae)Royal Society Open Science.


2/23/2015

Nuevo estudios sobre la migración de las ballenas grises


 graywhale group
Five Gray whales as seen from above along the California coast. Credit: NOAA SWFSC 

El centro de la NOAA, Southwest Fisheries Science ha hecho público una serie de tres vídeos sobre la investigación y conservación de la ballena gris del Pacífico Norte.

1º- Nacida para migrar, describe la migración de las ballenas grises del este del Pacífico Norte, donde viajan y por qué.
2º-Desde el borde de la extinción a la recuperación, describe cómo se ha recuperado la población oriental y cómo la población occidental todavía tiene que hacerlo.
3º-Los rigores de la investigación,describe como los científicos del SWFSC identifican a las ballenas grises y averiguan dónde se dirigen.

 

La ballena gris (Eschrichtius robustus) es fácil de reconocer por su coloración gris y blanca moteada que comúnmente está infestada por densos racimos de un percebe específico, un crustáceo de tonos naranja (ciámido, conocido vulgarmente como "piojo de las ballenas") que crece en varios lugares en su cuerpo, sobre todo en la cabeza. El patrón único de coloración gris y blanco, que también se extiende sobre las aletas y trematodos, se ha utilizado ampliamente para foto-identificar a los animales individualmente y seguirlos en el tiempo, en algunos casos durante décadas.

Las ballenas grises se alimentan principalmente por succión, aunque no exclusivamente, consumiendo una amplia gama de invertebrados bentónicos (del fondo del mar) y epibentónicos, como anfípodos, que se producen en densas colonias en la plataforma poco profunda o en las aguas costeras durante el verano. Cuando comen, las ballenas suelen rodar sobre su lado derecho, con la cabeza ligeramente por encima de la parte inferior y nadan lentamente mientras aspiran los sedimentos en el lado de la boca y filtran las presas con sus barbas. Este comportamiento alimentario crea largos senderos de sedimento transmitidas por el agua llamados "penachos de barro", que son claramente visibles en la columna de agua y en la superficie.
Era común en todo el hemisferio norte, la ballena gris se extinguió en el Atlántico a principios de la década de 1700. Las ballenas grises sólo se encuentran ahora en el Pacífico Norte, donde existen dos poblaciones. Estudios genéticos recientes sugieren que estas dos poblaciones, llamadas la población del Pacífico Norte "occidental" y "oriental", son discretas.
La población de ballenas grises del Pacífico Norte se agotó rápidamente por la caza comercial, pero se ha recuperado satisfactoriamente del bajo número de población y es compatible con una importante industria de observación de ballenas en la costa oeste de América del Norte. La población se estima actualmente en alrededor de 20.000 animales.
 En contraste, la población de ballena gris occidental, que también fue diezmada por la caza de ballenas, sigue estando hoy muy agotada y su capacidad permanente para sobrevivir es de preocupación. La evaluación más reciente de esta población sugiere que hay un total de 130 individuos.
La población oriental del Pacífico Norte aparece por la UICN como de "preocupación menor". La población del Pacífico noroccidental se enumera por separado como "en peligro crítico".
La población de ballena gris del Pacífico Norte oriental se alimenta principalmente en verano en los mares de Chukchi, Beaufort y el noroeste del Mar de Bering. Aunque la mayoría de las ballenas grises utilizan sus zonas de alimentación del Ártico, un pequeño número de ballenas (100s) se alimentan en verano a lo largo de la costa del Pacífico entre el sureste de Alaska y el norte de California.

La población migra en el otoño hacia el sur a lo largo de la costa occidental de Baja California, México y el sureste del Golfo de California.
Durante el invierno, un gran número de ballenas, especialmente hembras con crías recién nacidas, utilizan lagunas costeras en la costa del Pacífico de la península de Baja California.
Las ballenas grises se comprometen en una de las migraciones anuales más largas de cualquier mamífero, recorriendo de 9.320 a 12.500 millas (15.000-20.000 km) de ida y vuelta. A finales de noviembre, la mayoría de las ballenas grises se están moviendo hacia el sur desde las zonas de alimentación de verano a las zonas de parición de invierno.
Ambas poblaciones de ballenas grises son objeto de amenazas antropogénicas como enredos en artes de pesca, la degradación del medio ambiente, incluida la exposición a los contaminantes y las perturbaciones por barcos y ruido (por ejemplo, los estudios sísmicos) relacionados con la explotación de petróleo y gas en alta mar. Además, las consecuencias del cambio climático sobre las ballenas grises y su hábitat, especialmente la notable reducción del hielo marino y el aumento de la temperatura del agua en el Ártico, están aún por determinar.
Artículo científico:  Gray Whale

2/19/2015

Documental : Un año en la vida de la ballena de Groenlandia

Un año en la vida de la ballena de Groenlandia
Un bonito documental de 24´realizada por los nativos de Alaska, científicos marinos y el Museo del Norte de la Universidad de Alaska.


 


Las ballenas de Groenlandia, ballenas boreales (Balaena mysticetus) son las únicas ballenas que pasan sus vidas enteras en las aguas árticas. Vive en la región circumpolar del norte, a menudo en aguas poco profundas. Sus migraciones son cortas, y se realizan en sentido contrario a la formación y el movimiento del hielo: al norte en verano, al sur en invierno. En el Atlántico habita desde el mar de Groenlandia hasta el norte de la bahía de Hudson. En el Pacífico, vive junto a las costas de Alaska y de Rusia, en los mares de Bering y Chukchi, hasta el mar de Beaufort.

2/18/2015

Interacción de los organismos marinos del Mediterráneo con basuras marinas, especialmente con plásticos




Investigadoras del Centro Oceanográfico de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO) han publicado una revisión bibliográfica en la que analizan trabajos científicos que estudian la interacción de los organismos marinos del Mediterráneo con basuras marinas, especialmente con plásticos.

La revisión se ha centrado en la identificación de los grupos taxonómicos afectados, las estrategias alimentarias que provocan la ingesta y asfixia de muchas especies y los principales hábitats donde aparece basura marina en toda la cuenca del Mediterráneo. 

Se han contabilizado un total de 79 estudios desde 1986 que describen algún tipo de afectación por basura marina en organismos marinos. Estos son cetáceos, tortugas, peces, invertebrados, algas y plantas marinas de distintos hábitats comprendidos en un rango batimétrico de 0 a 850 metros de profundidad. 

El 41% de los documentos consultados se centran en el estudio de la basura marina y los cetáceos, mientras que el 24% estudia los peces pelágicos y demersales. Un 21% las tortugas marinas y el 14% restante analiza los invertebrados.

En el caso de los cetáceos, la mitad de las especies estudiadas había ingerido o presentaba asfixia por algún tipo de basura marina. 

También se analizaron las especies en función a su categoría en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). En este sentido, el 73% de las especies clasificadas como vulnerables (VU) y el 41% de las clasificadas como en peligro de extinción (EN) que se analizaron en estos estudios presentaron interacción con basuras marinas. 

Este estudio se ha realizado en el marco del grupo de trabajo de expertos del CIESM: Marine litter in the Mediterranean and Black Sea reunidos en Triana, Albania, entre el 18 y el 21 de junio de 2014 y que contó con la participación de la investigadora del IEO Salud Deudero, Co-chair of the CIESM Marine Ecosystems and Living Resources Committee.

Referencia bibliográfica: 
Deudero, S. and Alomar, C. 2014. Revising interactions of plastics with marine biota: evidence from the Mediterranean in Marine litter in the Mediterranean and Black Seas. CIESM Workshop Monograph n° 46 [F. Briand, ed.], 180 p., CIESM Publisher, Monaco. 


Marine litter in the Mediterranean and Black Seas

2/04/2015

Florecimiento de fitoplancton cerca de las islas Pribilof de Alaska



Image Credit: NASA/Landsat 8

El Operational Land Imager (OLI) en el satélite Landsat 8 capturó esta vista de un florecimiento de fitoplancton cerca de las islas Pribilof de Alaska el 22 de septiembre de 2014. Las Pribilofs están rodeadas de aguas ricas en nutrientes en el mar de Bering. El sombreado azul verde y luz lechoso del agua indica la presencia de grandes poblaciones de fitoplancton microscópico - en su mayoría cocolitóforos - que tienen escamas de calcita que aparecen en blanco en las imágenes de satélite. Tal fitoplancton forma la base de un hábitat tremendamente productivo para peces y aves.

Los florecimientos en el Mar de Bering aumentan significativamente en primavera, después de la desaparición de la cubierta de hielo de invierno y los nutrientes en el agua fresca son abundantes cerca de la superficie del océano. Las poblaciones de fitoplancton se desploman en verano cuando el agua se calienta, los nutrientes de la superficie se agotan por las floraciones, y los organismos similares a las plantas se agotan por el pastoreo peces, zooplancton, y otras especies marinas. En el otoño, las tormentas pueden remover nutrientes a la superficie y las aguas más frías aportan mejores condiciones para la floración.

 Fuente: Coloring the Sea Around the Pribilof Islands

2/02/2015

Científicos rastrearán a las ballenas de la Antártida con “sonoboyas”

The Blue Whale (Balaenoptera musculus). Photo from National Oceanic and Atmospheric Administration photo library




The Blue Whale (Balaenoptera musculus). Photo from National Oceanic and Atmospheric Administration photo library

Un grupo de científicos de Australia y Nueva Zelanda colocarán sonoboyas en las aguas antárticas para rastrear a las escurridizas ballenas azules(Balaenoptera musculus), informan hoy fuentes científicas.

"Buscar a las ballenas azules es como tratar de hallar una aguja en un pajar, pero tenemos un secreto, las vamos a escuchar", dijo el jefe de la expedición, Richard O'Driscoll, del Instituto Nacional del Agua e Investigación Atmosférica de Nueva Zelanda, que realiza este estudio con la División Australiana Antártica.
Los científicos, que se embarcarán este miércoles en un viaje de seis semanas a bordo del barco científico Tangaroa que se dirigirá a las islas Balleny, en el océano antártico, para estudiar además de las ballenas azules, a lasballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) y las austromerluzas antárticas (Dissostichus mawsoni).
"Las islas Balleny son conocidas como una zona clave de alimentación de las ballenas jorobadas, pero se desconoce qué comen. Por otro lado, a pesar de que la caza comercial de ballena casi elimina a las ballenas azules comienzan a aparecer señales de que están volviendo (al lugar)", agregó O'Driscoll.
Para este estudio, los científicos, que después de sus trabajos en las Balleny, colocarán sonoboyas para captar los sonidos de baja frecuencia que emiten las ballenas, según un comunicado de la División Australiana Antártica.
"El cruce de las referencias de las múltiples sonoboyas señalarán con precisión la localización de las ballenas", explicó por su lado el científico australiano Mike Double, quien espera desvelar por qué las ballenas azules se han sumado a estas áreas de alimentación en la Antártida.
Los científicos también estudiarán los caladeros de la austromerluza en el Mar Ross para estudiar la abundancia y distribución de sus principales presas e instalará equipos sonares en la bahía Terra Nova, que concentra una gran cantidad de larvas de diablillos antárticos (Pleuragramma antarcticum), un pez que forma parte de la dieta de aves, peces, ballenas y otros animales marinos.
"Cuando desaparece el hielo en la primavera se ve una gran cantidad de larvas de diablillos pero no se ven a los adultos y queremos saber si éstos se desplazan durante el invierno y ponen sus huevos en ese lugar o los huevos son arrastrados desde otro lugar", comentó O'Driscoll.

1/29/2015

Declive de las algas Gelidium en la Costa Vasca, investigadores documentan en un vídeo los drásticos cambios del paisaje submarino


Declive de las algas Gelidium en la Costa Vasca from UPV/EHU on Vimeo.


La subida de la temperatura del agua, el aumento de la radiación solar, la disminución de nutrientes y los grandes temporales, son las principales causas de que en los últimos años se esté produciendo en la costa vasca un considerable descenso en las poblaciones del alga roja Gelidium corneum. Según los datos recogidos por el Grupo de Investigación Bentos Marino de la UPV/EHU, dirigido por José María Gorostiaga, del Departamento de Biología Vegetal y Ecología de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV/EHU, la presencia de esta alga en numerosas localidades del litoral vasco se ha reducido a la mitad y en los casos más extremos ha pasado de un 80% a un 5%.


Para ilustrar los cambios que se están produciendo en la vegetación marina de la costa vasca en las dos últimas décadas, este grupo de investigación ha elaborado un vídeo (7 minutos) en el que se muestra de forma esclarecedora la vulnerabilidad del ecosistema costero ante las recientes alteraciones climáticas.


"Se están dando cambios dramáticos en nuestro paisaje submarino; donde antes había extensas praderas de algas, ahora hay amplios espacios de apariencia desértica. Estamos sufriendo una importante pérdida de productividad que, además de afectar a la biodiversidad marina, tiene consecuencias negativas en el ámbito visual, paisajístico e, incluso, cultural", asegura Gorostiaga.


Alteraciones climáticas


De tamaño grande, color rojizo y que crece en las zonas más batidas por las olas, el alga Gelidium corneum juega un papel esencial en el funcionamiento del ecosistema costero. Actúa como refugio, lugar para la puesta de huevos y hogar de muchos animales y algas. La Gelidium necesita unas condiciones muy particulares para su supervivencia. Sin embargo, según ha constatado el Grupo de Investigación de la UPV/EHU, en las últimas décadas las condiciones climáticas han variado notablemente. El agua ha sufrido un calentamiento en las tres últimas décadas con un incremento promedio en agosto de 1ºC, pasando de 22ºC a 23ºC. Además, se han dado veranos especialmente cálidos con registros de temperatura del agua no alcanzados con anterioridad (un máximo de 26,2ºC en agosto de 2003). La radiación solar ha aumentado, incrementando los niveles de estrés de las algas que adoptan colores amarillos e incluso blancos en vez de su color rojo oscuro natural, y el nivel de nutrientesL de las aguas ha disminuido, debido a los cambios en el afloramiento y a la escasez de aguas procedentes de los ríos. A estas alteraciones hay que añadirles otros factores como el aumento potencial del herbivorismo, tanto de especies locales como de otras de aparición reciente y el incremento de la frecuencia y la intensidad de las tormentas, que tienen un mayor efecto de 'siega' ante el actual debilitamiento de estas algas. Todo ello está haciendo que las rojas praderas de Gelidium que había hace dos décadas hayan desaparecido en muchas zonas de la costa vasca y, donde aún permanecen, se encuentran deterioradas y con síntomas de estrés.


El lugar donde antes había este tipo de algas está siendo ocupado parcialmente por especies del género Corallina, más pequeñas y duras, de naturaleza calcárea y color rosado. Son especies típicas de ambientes bien iluminados y adaptadas a vivir en aguas más cálidas que la Gelidium. El cambio de las condiciones ambientales y la sustitución de las algas dominantes de la vegetación están propiciando la aparición de nuevas especies. La investigación revela que en 1991 la biodiversidad de la costa vasca contaba con un total de 90 especies inventariadas y, en 2013, ese número aumentó considerablemente, hasta llegar a las 116 especies.


"Que haya más especies no tiene por qué ser positivo. Lo que es positivo en un ecosistema es que se mantengan las funciones y los procesos ecológicos. Es decir, que se mantengan la productividad y la biodiversidad, pero no sólo en términos de número de especies, sino también en términos de diversidad genética, funcional… Y, de hecho, las nuevas especies que han entrado a nuestro litoral aportan poca biomasa ya que son pequeñas y de morfología muy simple. Además, son efímeras y tampoco ofrecen la estructura espacial necesaria para dar refugio a numerosas especies de peces e invertebrados", señala Isabel Díez, miembro del Grupo de Investigación.


Mantener la riqueza del ecosistema


Este retroceso de la biomasa del alga Gelidium en la costa vasca no se puede parar, aunque sí aminorar, tomando las medidas necesarias parar frenar el cambio climático. De todas formas, en opinión de José María Gorostiaga, "el daño ya está hecho, porque las últimas estimaciones aseguran que la inercia del cambio climático es imparable, ya que suponiendo que se reduzcan las emisiones como medida correctora, se espera, como mal menor,  que a finales de este siglo la temperatura del aire haya aumentado en 2º ó 2,5º C. Y si no se toman medidas suficientes, el aumento sería de unos 4,5ºC".

Llegados a este punto, los investigadores aseguran que lo importante ahora es mantener las funciones del ecosistema y la diversidad biológica de la costa vasca en su sentido global, independientemente de las especies que permanezcan o que desaparezcan. Para ello, es imprescindible continuar con las investigaciones para conocer los procesos de pérdida y de sustitución de unas especies por otras y cuantificar las pérdidas que eso conlleva en términos de los bienes y servicios ecosistémicos que las macroalgas proporcionan a la sociedad, así como la evaluación de medidas de mitigación y restauración.

Fuente: Las praderas de algas Gelidium de la costa vasca, en grave declive a causa del cambio climático

1/27/2015

El calentamiento de los océanos disminuye el tiempo que las tortugas marinas toman el sol


IMAGE

CREDIT: CHRIS STANKIS


Las tortugas verdes pueden dejar de tomar el sol en las playas de todo el mundo dentro de un siglo debido a la subida de la temperatura del mar, sugiere un reciente estudio.
El tomar el sol en las playas calentadas por el sol ayuda a las tortugas amenazadas a regular su temperatura corporal y puede ayudar a su sistema inmunológico y a la digestión.
Mediante el análisis de seis años de estudios de tortugas y 24 años de datos de satélite, los investigadores de la Universidad de Duke, la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional (NOAA), el Centro de Ciencias Pesqueras de las Islas del Pacífico y la Universidad de Ioannina en Grecia han descubierto que las tortugas toman el sol con más frecuencia cada año cuando bajan las temperaturas superficiales del mar.
Si continúan las tendencias de calentamiento global, este comportamiento puede cesar a nivel mundial por 2102, proyecta el estudio. En Hawai, donde se centró principalmente el estudio, las tortugas verdes podrían dejar de tomar el sol mucho antes, por 2.039.
Los científicos publicaron sus resultados revisados la semana pasada en la revista Biology Letters.
"Al comparar los recuentos de peregrinaje de las tortugas con las temperaturas superficiales del mar encontramos que las tortugas verdes no tienden a tomar el sol cuando en el invierno las temperaturas locales superficiales del mar se mantienen por encima de 23 grados centígrados", dijo el investigador principal, Kyle Van Houtan, profesora adjunta de la Escuela de Medio Ambiente Nicholas de Duke.
Para realizar el estudio, Van Houtan y sus colegas utilizaron seis años de datos de recuento de tortugas recogidos diariamente por la asociación hawaiana sin fines de lucro Mālama na Honu en Laniakea Beach, Oahu. Los recuentos mostraron fluctuaciones estacionales regulares en el número de tortugas que toman el sol en la playa. Estas fluctuaciones se correlacionan con la temperatura del mar en Laniakea, lo que indica que las tortugas marinas toman el sol más cuando las aguas son más frías.
Entonces, los científicos compararon estas fluctuaciones en la temperatura y cuando toman el sol a las marcas de crecimiento en el hueso húmero de varias tortugas verdes. Encontraron que las líneas de crecimiento se produjeron en la misma época del año cuando las tortugas más toman el sol, entre febrero y abril.
Las líneas de crecimiento de las tortugas son similares a los anillos de los árboles, que indican los periodos de estrés para el organismo, dijo Van Houtan, que también es un científico en el Programa de Investigación de tortugas de la NOAA. En los árboles, los anillos de crecimiento pueden indicar el invierno, las estaciones secas, o los períodos de sequía. En las tortugas verdes, las líneas parecen reflejar los períodos en que los mares son más fríos y las temperaturas corporales son como consecuencia menores, lo que lleva a las tortugas a arrastrarse en las playas para calentarse al sol.
Se necesita más investigación para entender completamente la importancia que tendrá el cambio climático sobre el efecto de disfrutar del comportamiento de peregrinaje de las poblaciones de tortugas verdes de todo el mundo, dijo Van Houtan.
No todas las tortugas verdes toman el sol en la tierra, señaló. Aunque las tortugas se encuentran en los océanos tropicales y subtropicales de todo el mundo, las que toman el sol en la playa sólo se ha observado en Hawái, las Islas Galápagos y Australia. Se ha observado que las temperaturas superficiales del mar en estos sitios se están calentando en tres veces la tasa promedio mundial.
Aún no está claro si las poblaciones que actualmente toman el sol en la tierra durante los meses más fríos se adaptarán al calentamiento de la temperatura del mar y comenzarán a disfrutarlo en exclusiva en el agua, al igual que algunas otras poblaciones de todo el mundo.
"Al mirar el cambio climático que es este vasto tema geopolítico, hay que profundizar para las variables climáticas específicas que afectan a aspectos específicos de la vida de un organismo", dijo Van Houtan. "El siguiente paso para nosotros es ver cómo las tortugas hacen el almacenamiento de datos climáticos en sus cuerpos, en sus tejidos, conchas y huesos, y cómo pueden burlarse de eso".
La investigación fue financiada por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y por un Early Career Award Presidencial en Ciencias e Ingeniería.

John M. Halley de la Universidad de Ioannina, y Wendy Marcas del Programa de Investigación de Tortugas Marinas de NOAA fueron co-autores del estudio.
Fuente :Warming Seas Decrease Sea Turtle Basking
Artículo científico:Terrestrial basking sea turtles are responding to spatio-temporal sea surface temperature patterns

1/22/2015

El hielo ártico permanente está desapareciendo



Animation by NOAA Climate.gov team, based on research data provided by Mark Tschudi, CCAR, University of Colorado
La desaparición de la masa de hielo ártica se puede observar claramente en la siguiente animación. 

Cada invierno, el hielo marino se expande para llenar prácticamente la totalidad de la cuenca del Océano Ártico, llegando a su máxima extensión en marzo. Cada verano, el hielo se contrae, alcanzando su menor extensión en septiembre. El hielo que sobrevive al menos una temporada de deshielo de verano tiende a ser más grueso y tiene más probabilidades de sobrevivir los veranos futuros. Desde la década de 1980, la cantidad de este hielo perenne (a veces llamado de varios años) ha disminuido, según un estudio publicado por la NOAA.

  La animación de la NOAA muestra el seguimiento de la cantidad relativa de hielo de diferentes edades, desde 1987 hasta principios de noviembre de 2014. La primera clase de edad en la escala (1, más oscuro azul) significa "hielo de primer año", que se formó en el último invierno. El hielo más antiguo (> 9, blanco) es el hielo de más de nueve años de edad. Las áreas grises oscuras indican aguas abiertas o regiones costeras donde la resolución espacial de los datos es más gruesa que la tierra. 
 Como muestra la animación, el hielo marino del Ártico aún no se sostiene, se mueve continuamente. Al este de Groenlandia, el estrecho de Fram es una rampa de salida para el hielo del Océano Ártico. La pérdida de hielo a través del estrecho de Fram solía ser compensado por el crecimiento del hielo en el Beaufort Gyre, al noreste de Alaska. Allí, el hielo 'perenne' podía persistir durante años, a la deriva girando alrededor de la cuenca. A principios del s.XXI, sin embargo, el Beaufort Gyre se volvió menos 'amigable' para el hielo perenne. Las aguas cada vez más cálidas hacen que sea menos probable que el hielo pueda sobrevivir a su paso por la parte más meridional del giro.
 En 2008, el hielo más antiguo se contrajo en una estrecha franja a lo largo del archipiélago ártico canadiense. 

Condiciones Recientes 

En septiembre de 2012 hubo más deshielo marino del Ártico que en todos los registros anteriores. En 2013 y 2014 la fusión del hielo fue menos grave. El derretimiento menos extremo proporcionó una oportunidad para la formación de un poco más de hielo de primer año que pudo convertirse en hielo perenne. Entre marzo de 2013 y marzo de 2014 el hielo de primer año se redujo de 78 % al 69%, lo que sugiere que una parte sustancial de hielo marino del Ártico sobrevivió a la fusión del verano de 2013; aumentó el hielo de segundo año de hielo del 8 al 14% y el hielo de cuarto año y el más viejo subió del 7,2 a 10,1%. En general, la cantidad de hielo marino perenne en marzo de 2014 subió lo suficiente para aproximarse a la media de 1981-2010. Si bien el hielo permanente aumentó entre 2013 y 2014, la tendencia a largo plazo sigue siendo a la baja, según los autores del estudio. En 1980, el hielo más antiguo (de cuarto año y más viejo) componían el 26% de la masa de hielo; a partir de marzo de 2014, fue solo el 10%. Y como se puede ser en la animación  el hielo más antiguo (de 7-8 años o más) se ha convertido en aún más raro. 
 La edad de hielo del mar se estima mediante el seguimiento de trozos de hielo utilizando imágenes satelitales y boyas a la deriva en el mar.


Fuente:http://www.climate.gov/news-features/videos/old-ice-arctic-vanishingly-rare

6/14/2014

El CO2 impulsa el aumento de medusas en el Mediterráneo



Los mares y océanos son uno de los sumideros de carbono más grandes del planeta. Una trabajo fundamental para mitigar el cambio climático. La mitad del CO2 de origen antropogénico, aquel que no se produciría de no ser por la mano del hombre, se concentra en la atmósfera; la otra está almacenada entre los bosques y las masas de agua. Pero este secuestro de carbono de los mares y océanos está causando estragos en la biodiversidad submarina, ya que el dióxido de carbono se disuelve en contacto con el agua del mar transformándose en ácido. 

Solo en los últimos 30 años, la acidificación del Mediterráneo ha aumentado un 10%; y de mantenerse el nivel de emisiones de CO2 a la atmósfera, en las próximas cuatro décadas podría crecer un 30%, según revela el estudio MedSea, financiado por la Comisión Europea. Este proceso amenaza la biodiversidad del mar y la economía de sectores tan potentes en la región mediterránea como el turismo y la pesca por la reducción de peces y moluscos y el aumento de medusas.


A la acidificación mar se le une también el calentamiento del agua. El estudio asegura que en los últimos 25 años la temperatura del Mediterráneo ha aumentado 0,67 grados; y en 2050, "si no se implementan medidas para reducir las emisiones de carbono", lo hará entre 1 y 1,5 grados. "En los últimos años los procesos de acidificación y calentamiento del agua han sido rapidísimos", ha advertido Patrizia Ziveri, investigadora del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental (ICTA) de la universidad Autónoma de Barcelona y coordinadora del estudio.


La combinación de aumento de las concentraciones de ácido y de la temperatura del agua afectará  al fitoplancton y al zooplancton, base de la cadena trófica, por lo que gran cantidad de especies de peces verán amenazada su superviviencia. Los principales beneficiados de la merma en la población de peces son las medusas, que, además de perder a sus depredadores naturales, soportan mejor la acidificación y el calentamiento del agua. 


Un varapalo para las zonas turísticas. A falta de definir las consecuencias socioeconómicas en toda la región mediterránea, el estudio señala problemas locales. "Un brote de medusas en la costa de Israel podría reducir el número de viajeros entre un 3% y un 10,5%. Lo que provocaría unas pérdidas para la región de entre 2,4 y 4,6 millones de euros", apunta el estudio. Y en las Islas Medas (Girona), prosigue, la desaparición de las Gorgonias, una especie de alga, comportaría pérdidas por valor de cuatro millones de euros.


Según advierte el estudio, el impacto sobre las especies que viven en el Mediterráneo no será igual, ya que "los organismos presentan diferentes sensibilidades". Las praderas marinas y los arrecifes de coral son los ecosistemas que más sufren la acidifiación y el aumento de la temperatura del agua en el Mediterráneo. "Se trata de ecosistemas que construyen ecosistemas sorprendentes, que dan hogar de otros miles de especies, protegen la costa de la erosión y proporcionan comida y productos naturales a la sociedad", destaca el profesor Maoz Fine, de la universidad Ball-Ilan de Israel.


El texto pone de relieve la alta "sensibilidad" de algunas especies de los moluscos bivalvos (mejillones, ostras, almejas, etc.) al calentamiento del mar y al cambio en los niveles de PH, efecto directo de la acidificacióndel agua. "Ya hemos observado la alta mortalidad de estas especies cuando la temperatura del agua sube en verano", ha revelado Ziveri, que advierte: "La industria de la acuicultura de estas especies en el este del Mediterráneo de moluscos generó más de 225 millones de euros en 2012".


Fuente: El pais


Imagen Carabela portuguesa (Physalia physalis)

Nota



Gorgonia -  Es el nombre común genérico para referirse a cualquier especie de octocoral con esqueleto córneo, incluido en los subordenes Calcaxonia,Holaxonia o Scleraxonia. Si bien es cierto, que algunas especies de este género, como G. flabellum o G. ventalina, son quizás las más conocidas popularmente; de ahí proviene el nombre común genérico. Su estructura es ramificada, en la mayoría de especies en forma de abanico, y crece en un sólo plano. Forman estructuras en forma de redes interconectadas, compuestas de pequeñas ramitas fusionadas en mallas tupídas. El color de la estructura, que hace las veces de esqueleto, es púrpura, blanco o morado.

Los pólipos, normalmente de color marrón, amarillo o dorado, crecen alineados en las ramas, también en un sólo plano y espaciados regularmente. Los de algunas especies, liberan terpenoides que afectan negativamente a otros corales. Siendo en ocasiones, un arma para competir por el espacio y la luz en el arrecife.
Algunas especies alcanzan los 2 m de altura, por otro tanto de ancho.
Fuente wikipedia


5/21/2014

Descubren cementerio de tiburones en el Atlántico

 Figure 2 Still images showing each of the observed carcasses.
Still images showing each of the observed carcasses.
A Whale shark (Rhincodon typus); B Mobulid carcass 1; C Mobulid carcass 2; D Mobulid Carcass 3. Images have been enhanced. Originals and details of enhancements are available in Figure S1.
doi:10.1371/journal.pone.0096016.g002
  
El descubrimiento de un "cementerio" en lo profundo del océano puede ayudar a que se comprenda el destino de los gigantes marinos muertos.
Las imágenes grabadas por la industria que busca gas y petróleo muestran los cadáveres de cuatro grandes criaturas en una pequeña área de lecho marino en aguas de Angola.
Alrededor de los restos de un tiburón ballena y tres rayas, se arremolinan los carroñeros en busca de la bonaza alimenticia.
"Se han hecho muchas investigaciones sobre muertes de ballenas, pero nunca hemos encontrado realmente ningún otro gran animal en el lecho marino", dijo Nick Higgs, investigador del Instituto Marino de la Universidad de Plymouth, en Reino Unido, y principal autor del estudio que publica la revista científica Plos One, de la Academia de Ciencias de EE.UU.


Las criaturas muertas fueron filmadas por robots submarinos que exploraban el lecho marino.
Los cadáveres de ballenas albergan ecosistemas complejos: primero atraen a carroñeros como los tiburones, luego oportunistas pequeños como cangrejos y criaturas parecidas a camarones llamadas anfípodos.
Los osedax –o gusanos zombis– se alimentan de los huesos y una bacteria se especializa en procesar las grasas.
Pero con estas imágenes los científicos han podido comparar cómo se desarrolla el frenesí alimenticio alrededor del cadáver de otros grandes animales.
El video fue grabado por vehículos operados a distancia (ROV, por sus siglas en inglés) que estaban examinando el suelo marino cerca de Angola para la exploración industrial.

Fueron halladas entre 2008 y 2010 en un área de un kilómetro cuadrado y se estima que llevaban muertas entre uno y dos meses.

Los investigadores encontraron principalmente peces carroñeros: hasta 50 alrededor de cada cuerpo.
"Hallamos tres o cuatro tipos diferentes, pero los realmente dominantes eran los viruelas. Estos normalmente se ubican cercan del cadáver y esperan que lleguen los carroñeros más pequeños –anfípodos- y entonces se los comen", dijo Higgs.
"Había montones de estos peces alrededor de los cadáveres: parecían estar vigilándolos".
Pero el equipo no encontró otros animales, como los gusanos comedores de hueso, acechando cerca de las rayas y el tiburón ballena.


"La ausencia de evidencia no es evidencia de la ausencia… Pero el ecosistema parece diferente de los de las ballenas muertas", explicó Higgs.

Los científicos saben con certeza por qué, dado lo escasos que son este tipo de avistamientos, estos cuatro animales estaban todos juntos en un área pequeña.
"Hay un montón de estos animales viviendo en aguas superficiales, y a través de la mortalidad natural, habrá una abundancia creciente de animales muertos en el lecho marino".
"La razón de que los hayamos encontrado podría ser este trabajo de exploración industrial. Hay muy pocos lugares tan intensamente examinados como estas áreas", sugirió el experto.
Los investigadores estiman que los cadáveres de grandes animales podrían proveer alrededor del 4% del total de alimento que llega al fondo del mar en esta área.
"Estos grandes cadáveres pueden ser bastante comunes y dar sustento a muchos peces en términos de la cantidad de alimento que llega allí abajo. Puede haber fácilmente lo suficiente como para sostener poblaciones de peces".

Fuente: BBC

Artículo científico 

Fish Food in the Deep Sea: Revisiting the Role of Large Food-Falls 


5/14/2014

Plásticos en el mar: otra amenaza para las aves marinas

File:Morus bassanus 1.jpg
Morus bassanus in flight by Michael Haferkamp.From Wikimedia Commons 



Cerca del 94% de las pardelas cenicientas del litoral catalán contienen piezas de plástico en el estómago, según un estudio publicado en Marine Pollution Bulletin por un equipo que lidera el profesor Jacob González-Solís, del Departamento de Biología Animal y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la UB (IRBio). En el caso de la pardela mediterránea y la balear, el 70% de las aves estudiadas también habían ingerido plásticos, según las conclusiones del artículo firmado también por Marina Codina García, Teresa Militão y Javier Moreno (UB-IRBio).

La contaminación por plásticos es una amenaza conocida —pero no muy estudiada— en ecosistemas oceánicos de todo el mundo. Tal como explica Jacob González-Solís, «este es el primer estudio que cuantifica la ingestión de plásticos en aves marinas en el Mediterráneo, un ecosistema frágil, con costas industrializadas, un intenso tráfico marítimo y una gran densidad de plásticos acumulados».

Especies en peligro en el Mediterráneo  

El trabajo científico se basa en el estudio de 171 aves marinas capturadas accidentalmente por la flota palangrera en el litoral catalán de 2003 a 2010. El equipo de la UB ha estudiado la ingestión de plásticos en aves marinas especialmente amenazadas o en peligro, como son la pardela cenicienta (Calonectris diomedea), la pardela mediterránea (Puffinus yelkouan), la pardela balear (Puffinus mauretanicus), el alcatraz (Morus bassanus), la gaviota de Audouin (Ichthyaetus audouinii), la gaviota cabecinegra (Ichthyaetus melanocephalus), la gaviota de patas amarillas  (Larus michahellis), la gaviota tridáctila (Rissa tridactyla) y el págalo grande (Catharacta skua). 

De la civilización al estómago de los pájaros marinos

Los plásticos que flotan en la superficie del mar pueden causar ahogamiento, úlceras, infecciones y muerte a la fauna marina. A menudo son ingeridos por error porque se confunden con alimentos (consumo primario), y en otros casos, se encuentran en el estómago de las presas capturadas por los pájaros marinos (consumo secundario). Los plásticos ingeridos suelen ser trozos de filamentos, esferas, láminas o pelletsindustriales.

Según el estudio, el 66% de las aves marinas habían ingerido al menos una pieza de plástico. En el caso de la pardela cenicienta, el 94% de los ejemplares contenían plásticos (con una media de quince fragmentos por individuo). En cuanto a la pardela balear y la mediterránea, el porcentaje de aves afectadas es del 70%.

«Estos resultados son preocupantes», alerta González-Solís. «Las tres especies de pardelas más afectadas son particularmente frágiles, en especial la balear, clasificada en peligro crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). Es una especie endémica de Baleares, y solo hay unas 3.000 parejas reproductoras en todo el mundo. No sabemos qué impacto puede tener, pero habría que estudiar si está afectando negativamente a la población».

Los polluelos, los más vulnerables

Los polluelos de aves marinas son los más vulnerables a la ingesta de plásticos, ya que no pueden regurgitar alimentos como hacen los adultos. Las gaviotas, con más facilidad para regurgitar comida, acumulan menos cantidad de plásticos que las pardelas. El estudio muestra que los plásticos —la mayoría procedentes de actividades recreativas en el mar— llegan a la cadena trófica de los océanos y pueden convertirse en una nueva amenaza para las aves y otros organismos marinos. Ante este escenario, los pájaros marinos, especialmente afectados por esta amenaza, podrían ser unos buenos bioindicadores en estudios científicos sobre la polución marina por plásticos en los sistemas oceánicos.

El mar no es un vertedero

La ingestión accidental de plásticos es un problema global que afecta a especies de latitudes tan diferentes como el albatros de Laysan (Phoebastria immutabilis), en el archipiélago de las islas Hawái en el océano Pacífico, o el fulmar boreal (Fulmarus glacialis rodgersii).
«Los plástiscos flotan y son difíciles de degradar», alerta González-Solís. «Todos los contaminantes que no son destruidos en el suelo acaban por llegar al mar con el tiempo. Y el mar —subraya— no es un vertedero. Quizás ha mejorado el nivel de control en fabricación y transporte de plásticos a escala industrial, pero habría que establecer un mayor control del vertido de plásticos y no tolerar que los barcos tiren directamente la basura en el mar».
González-Solís también es coautor de un estudio recientemente publicado en la revista PLOS ONE sobre la distribución de flavivirus —unos virus responsables de diversas enfermedades infecciosas en el hombre y otras especies— en la población de aves marinas del Mediterráneo occidental. El trabajo destaca que las gaviotas de patas amarillas (Larus michahellis), ampliamente distribuidas en las costas del litoral mediterráneo, pueden ser potenciales reservorios de estos agentes patógenos, por lo que habría que impulsar la vigilancia sanitaria sobre estas poblaciones de aves marinas.

Referencia bibliográfica: Plastic debris in Mediterranean seabirds

Fuente Universidad de Barcelona


4/08/2014

Las tortugas carey al borde de la extinción en la costa pacífica de América Central

File:3959 aquaimages.jpg
Creative Commons Wikipedia   Tortuga carey en Saba (Antillas Neerlandesas).


De repente aparecieron nidos en El Salvador, Nicaragua y en Costa Rica. Esta especie marina se creía casi extinta y ahora debe sobrevivir a la pesca industrial de arrastre.
Están escondidas entre las rocas y han llegado a sentirse cómodas en inusuales hábitats lodosos. Por ahí andan casi refugiadas las atractivas tortugas carey que hasta hace diez años los biólogos marinos consideraban prácticamente extintas, después de décadas y décadas de explotación humana para ingerir los huevos con presuntas propiedades afrodisíacas o para comerciar el caparazón leonado que puede acabar en forma de joyas femeninas o en extensiones de espuelas para las peleas de gallos.
Estas son las tortugas carey que han logrado dibujar una sonrisa en las comunidades de biólogos marinos y de ecologistas que trabajan en el Trópico americano. De repente la población de estos animales dejó de ser considerada “remanente” y ahora es una especie promisoria, aunque amenazada por la pesca indiscriminada y sus métodos de barrido.
“La gente pensaba que habían desaparecido, pero ahora hay esperanza”, expuso este jueves el biólogo Alexander Gaos, un especialista estadounidense que aún recuerda cómo sus colegas le vieron cara de loco cuando allá por 2007 le oyeron decir que quería investigar poblaciones de tortugas carey. Era poco menos que escribir sobre dinosaurios, pero Gaos comenzaba así una búsqueda que fue dando resultados incipientes en la costa pacífica desde México hasta Ecuador.
Ahora dice optimista que hay al menos 500 hembras anidadoras en los rincones del Pacífico de la región centroamericana, además de poblaciones aún menores en el Caribe. La carey está en la categoría mundial de “peligro crítico de extinción”, pero eso es una buena noticia para un especie que se le creía derrotada hace solo una década. Este fue el mensaje de Gaos al exponer sus conclusiones de años en la Universidad Nacional, con la intención de alertar sobre las amenazas para el crecimiento de esta tortuga poco viajera e inquilina frecuente de arrecifes en aguas poco profundas.
Gaos aún recuerda una reunión con colegas suyos y pescadores pequeños en El Salvador en 2004. Uno de estos tomó entonces la palabra y con algo de vergüenza dijo que en su playa solo había registrado 120 anidamientos en un año. ¡120! La cifra era la mejor noticia para los biólogos que desde entonces ubicaron la bahía salvadoreña Jaquilisco como uno de los puntos mayores de anidación de la carey, junto con el estero Padre Ramos, en Nicaragua.
Los Cóbanos, en la costa de El Salvador, y Aserradero, en la nicaragüense tienen un nivel medio de anidación, nivel al que pronto podría ingresar isla Pelada, en el pacífico norte de Costa Rica, país que tiene vigente una ley de prohibición del comercio de huevos de estas tortugas y del hermosa caparazón ámbar con vetas oscuras que aún se ve adornando algunos locales playeros o recortado en pequeñas piezas para joyas o monturas de anteojos.
En la frontera con Panamá, al sur, también se consiguen fácil los juegos de picos de carey curvados que se colocan a los gallos como extensión de sus espuelas para las peleas en los pueblos, mitad negocio y mitad entretenimiento. Hasta en los duty free de los aeropuertos centroamericanos se pueden comprar piezas de carey.
“Es una tortuga bella, hablando en términos románticos, pero en lo biológico sería una gran noticia la recuperación de esta especie porque se alimenta de las esponjas marinas que compiten con la formación de arrecifes. Es vital para la formación de los corales, que es el hábitat de muchas otras especies. Una buena noticia sobre esta tortuga es una buena noticia sobre la vida marina en toda nuestra costa”, explicó el biólogo Randall Arauz, de la fundación Programa de Restauración de Tortugas Marinas (Pretoma).
Ahora, con  el albor de la tortuga carey, los biólogos y ambientalistas intentan aliarse con las comunidades costeras. Intentan convencerles de que matar una tortuga para vender sus huevos o comerciar su concha es menos rentable (y sostenible) que mantenerle cercana a su territorio y desarrollar el turismo. Esto ya es la marca de algunas zonas de Costa Rica como Ostional (Pacífico) o Tortuguero (Caribe), donde los turistas pagan hasta 100 dólares por untour de observación de desove.
Fuente Canal Azul 24

Nota 
La tortuga carey (Eretmochelys imbricata) es una especie de tortuga marina de la familia de los quelónidos, que se halla en peligro crítico de extinción. Es la única especie del género Eretmochelys. Existen dos subespecies, Eretmochelys imbricata imbricata que se puede encontrar en el océano Atlántico y Eretmochelys imbricata bissa, localizada en la regiónindo-pacífica.
En peligro crítico (CR)