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10/21/2010

" Un nuevo cambio de temperatura de los océanos amenaza el Triángulo de Coral"



Una gran masa de agua muy caliente atravesó hace unos meses la región oriental del Océano Índico e hizo desaparecer algunas de las algas de las que se alimentan los corales
El tercer cambio brusco de temperatura de los océanos registrado en doce años está acabando con los arrecifes de medio mundo, ha alertado el biólogo marino australiano Andrew Baird.
«Parece que se está repitiendo el trágico blanqueo de corales de 1998, cuando perecieron el 16%», ha explicado a Efe Baird.
El proceso se debe al paso, hace unos meses, de una gran masa de agua muy caliente por la región oriental del Océano Índico que hizo desaparecer algunas de las algas con las que los corales tienen una relación simbiótica y sin las cuales mueren de inanición.
La zona dañada abarca una distancia de unos 12.000 kilómetros, un tercio de la Tierra, desde las islas Seychelles hasta Palau, pasando por Indonesia, señala el biólogo.
El espacio incluye el famoso Triángulo de Coral, que comparten Malasia, Filipinas, Indonesia, Timor Oriental, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón. Pero no todos los países están afectados.
Los cambios en la Gran Barrera de Coral de Australia, de producirse, empezarán a notarse a partir de enero y febrero de 2011, cuando entren las corrientes de agua más templada.
El peligro principal es que se repitan los estragos de 1998 y 2002, cuando el 40 por ciento de los arrecifes del tesoro natural australiano quedó damnificado.
«Un 80% de las colonias de acróporas y un 50% del resto de especies han desaparecido desde que se inició el blanqueo este año», detalla Baird. Las consecuencias: la superficie de corales en la región puede reducirse de un 10 a un 50%, en cuyo caso tardaría años en recuperarse y perjudicaría a la industria pesquera local además de al sector turístico regional.
Por otra parte los gobiernos de Indonesia, Malasia, Filipinas, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y las Islas Salomón firmaron hoy un acuerdo con el objetivo de preservar el Triángulo de Coral, una suerte de Amazonas submarino de gran importancia ecológica y económica para estos países.

Los emisarios firmaron un documento en el que se comprometen a 'afrontar los peligros que afectan a los ecosistemas marítimos y costeros, así como a las pequeñas islas del Triángulo de Coral', a través del refuerzo de la cooperación multilateral en este asunto.
Los gobernantes asistentes pidieron que se incluya este asunto dentro de la agenda de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que tiene previsto celebrar un encuentro en Copenhague el próximo diciembre.
Yudhoyono, Somare y Arroyo abordaron una potencial hambruna en sus países ligada a la sobreexplotación pesquera del Triángulo de Coral y se refirieron en concreto a la precaria situación que atraviesa el atún en la región, desde donde se exporta a todo el mundo.

El presidente indonesio aprovechó la ocasión para hacer pública su decisión de crear antes de 2020 una zona protegida en sus aguas territoriales que ocupará 20 millones de hectáreas.

El Triángulo de Coral abarca seis millones de kilómetros cuadrados y acoge la mayor reserva de la biodiversidad marina del mundo, a pesar de ocupar tan sólo el 1,6 por ciento de la superficie marina.

Esta suerte de 'Amazonas submarino' acoge el 76 por ciento de las especies de coral, el 37 por ciento de las especies de peces del coral y el 53 por ciento de los arrecifes de coral, además se ser una excelente zona de cría y paso fundamental para las migraciones de cientos de especies.

9/12/2010

El calor mata a corales caribeños


El mar Caribe Sur podría estar experimentando el inicio de una masiva mortandad de corales, indican científicos

Stephen Leahy
UXBRIDGE, Canadá (Tierramérica) Las aguas del mar Caribe están más calientes que nunca antes y los corales de la región se están blanqueando y empiezan a morir, advierten expertos.

El fenómeno se observa sobre todo en las Antillas Menores, en el Caribe Sur, dijo Mark Eakin, coordinador del programa Coral Reef Watch de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés).

La temperatura es más elevada que en 2005, cuando un grave caso de blanqueamiento afectó buena parte del Caribe. Casi 60% de los corales murieron entonces en las estadounidenses Islas Vírgenes, declaró Eakin a Tierramérica.

La temperatura del agua alcanza en esa región su punto máximo entre septiembre y octubre.

Es probable que el área afectada por el blanqueamiento de corales se amplíe hacia el este y llegue hasta Nicaragua, pasando por la isla de La Española (Haití y República Dominicana) hasta Puerto Rico y las Antillas Menores, y hacia el sur a lo largo de las costas caribeñas de Panamá y América del Sur, advirtió el mes pasado Coral Reef Watch.

“Esto puede ser peor que en 2005, a menos que algunas tormentas tropicales mezclen las aguas cálidas de la superficie con las más profundas y frías”, dijo Eakin. Los arrecifes coralinos se encuentran en menos de 1% de los océanos del mundo, pero albergan entre 25 y 30% de todas las especies marinas. Alrededor de 1.000 millones de personas dependen directa e indirectamente de ellos para subsistir.

Se trata de uno de los ecosistemas esenciales para la supervivencia humana, señala la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Un trozo colorido de coral es una colonia de miles de animales diminutos, los pólipos, que producen en torno de ellos esqueletos de piedra caliza con forma de taza, utilizando el calcio del agua marina.

Generación tras generación de pólipos que viven, construyen y mueren van formando los arrecifes, un hábitat para sí y para muchas otras especies de flora y fauna.

Los colores de los corales los proporcionan las algas zooxanthellae, que cubren los pólipos, les proporcionan alimento --azúcares y aminoácidos-- y a cambio obtienen un lugar seguro para vivir con la luz suficiente para su fotosíntesis. Esta perfecta relación simbiótica, que ha funcionado durante 250 millones de años, se rompe cuando el agua se calienta demasiado o se contamina. Las algas mueren, lo que puede apreciarse en el blanqueamiento, y los pólipos se quedan sin alimento y se hacen muy vulnerables a las enfermedades.

Antes de la década de 1980, se había registrado un solo gran episodio de blanqueamiento. Un aumento de 1 ó 2 grados de la temperatura máxima estival alcanza para disparar el proceso.

Cuanto más tiempo dure esa temperatura, mayor es la decoloración. Los corales pueden recuperarse si la situación se prolonga unas semanas.

El recalentamiento de la atmósfera, derivado de la emisión de gases invernadero que desprende la quema de combustibles fósiles, está calentando gradualmente los océanos. En julio, la temperatura de las superficies marinas registró un pico de 62 décimas de grado sobre el promedio del siglo XX, según la NOAA.

En Asia sudoriental, los océanos se recalentaron cuatro grados por encima de lo normal en mayo. Se blanquearon entre 60 y 80% de corales de varias zo nas cerca de Indonesia, Vietnam, Sri Lanka, Tailandia y Malasia, y algunos murieron, según estudios del Programa de Indonesia de la Wildlife Conservation Society. Se cree que esta vez el blanqueamiento será peor que en 1998, cuando acabó con 30% de los corales del océano Índico y del Pacífico occidental y central, sostuvo la organización conservacionista. Aquel año, 16% de los corales del mundo murieron. Hasta la década pasada, la sobrepesca, la contaminación y el desarrollo económico costero eran las principales causas de las muertes de los corales. Esas amenazas persisten, a pesar de la creación de áreas marinas protegidas y de reservas donde está prohibida la pesca.

Pese a las buenas intenciones, esos esfuerzos no son efectivos, dijo a Tierramérica el ecólogo marino Peter Sale, del Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas.

“La mayoría de las áreas marinas protegidas no funcionan. Las llamamos ‘parques de papel’”, agregó. Tienen problemas de administración y de diseño y no toman en cuenta la realidad de que los arrecifes no pueden existir en aislamiento.

Si el desarrollo costero genera contaminantes o sedimentos que fluyen hacia el océano, los arrecifes cercanos estarán acabados aunque se encuentren en un área marina protegida.

Fuente : Tierramerica