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6/26/2011

LA CONTAMINACIÓN NO DA TREGUA AL GOLFO DE MÉXICO

Zona hipóxica en el golfo de México. (Foto: NASA/N. Rabalais,Lousiana Universities Marine Consortium)






























La zona hipóxica del golfo de México será la más grande que se haya registrado debido a las fuertes inundaciones del río Mississippi esta primavera, pronostica un grupo de científicos del Consorcio Marino de Universidades, la Universidad del Estado de Louisiana y la Universidad de Michigan, respaldado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).
El pronóstico se basa en los ingresos de nutrientes del río Mississippi que compila anualmente el Servicio de Geología de Estados Unidos (USGS).
Los científicos calculan que el área podría medir entre 8.500 y 9.421 millas cuadradas (13.687,6 y 15.170,7 kilómetros cuadrados) o un área equivalente a New Hampshire. Si llega a esos niveles, será el área más grande desde que comenzó el mapeo de la “zona muerta” en el golfo, en 1985. La mayor zona hipóxica medida hasta la fecha ocurrió en 2002 y abarcó más de 8.400 millas cuadradas (13.526,6 kilómetros cuadrados).
La superficie promedio en los últimos cinco años fue de aproximadamente de 6.000 millas cuadradas (9.661,84 kilómetros cuadrados) de aguas afectadas, mucho más que las 1.900 millas cuadradas (3.059,58 kilómetros cuadrados) que es el objetivo establecido por el Grupo de Trabajo de Nutrientes de la Cuenca del Río Mississippi/Golfo de México. Esta colaboración entre la NOAA, el USGS y científicos de las universidades facilita la compresión de los vínculos entre las actividades en la cuenca del río Mississippi y los impactos en el norte del golfo de México.
La información a largo plazo sobre las cargas de nutrientes y la extensión de la zona hipóxica mejoraron los modelos de pronósticos que utilizan las agencias de administración para comprender la necesidad de disminuir el vertido de nutrientes para reducir el tamaño de la zona hipóxica.
La hipoxia es causada por la contaminación excesiva de nutrientes -en general provenientes de las actividades humanas, como la agricultura-, que provoca que haya muy poco oxígeno para mantener la mayoría de la vida marina en el fondo y en las aguas más profundas. La zona hipóxica de la costa de Louisiana y Texas se forma cada verano y pone en peligro la valiosa pesquería comercial y deportiva del golfo.
En 2009, el valor en muelle de las pesquerías comerciales en el golfo fue de USD 629 millones. Y casi tres millones de pescadores deportivos aportaron más de USD 1.000 millones a la economía del golfo, con 22 millones de viajes de pesca.
“Este pronóstico ecológico es un buen ejemplo de la ciencia aplicada de la NOAA”, dijo Jane Lubchenco, subsecretaria de comercio para océanos y atmósfera y administradora de la NOAA. “Si bien no hay certezas con respecto al tamaño, la posición y la aparición de la zona hipóxica este año en el golfo, los modelos de pronóstico en general coinciden en que la hipoxia será mayor que la vista en los últimos años”, agregó.
Durante mayo de 2011, las tasas de flujo de los ríos Mississippi y Atchafalaya fueron casi el doble de las condiciones normales. Esto aumentó de manera significativa la cantidad de nitrógeno transportado por los ríos hacia el golfo.
Según los cálculos del USGS, los ríos Mississippi y Atchafalaya transportaron 164.000 toneladas de nitrógeno hacia la zona norte del golfo. La cantidad de nitrógeno transportado al golfo en mayo de 2011 fue un 35% más que el promedio de carga de nitrógeno de mayo calculado en los últimos 32 años.
“La red de monitoreo y los modelos del USGS para la calidad y cantidad de agua nos ayudan a ‘conectar los puntos’ para observar cómo el aumento del flujo de nutrientes en la cuenca del Mississippi durante una inundación histórica de primavera afecta la salud del océano a muchos cientos de millas de distancia”, dijo Marcia McNutt, directora del USGS. “Este trabajo sobre la hipoxia en el golfo es un gran ejemplo del trabajo en equipo entre la NOAA y el USGS para trabajar en agua y tierra, sin distinción de fronteras”, aseveró.
El tamaño real de la zona hipóxica de 2011 se dará a conocer después de un estudio de monitoreo de la NOAA, con el apoyo dirigido por el Louisiana Universities Marine Consortium, entre el 25 de julio y el 06 de agosto.

Gráfico: Medición del tamaño a largo plazo de la zona hipóxica del golfo de México con el pronóstico para 2011. El color gris oscuro representa el rango del pronóstico en conjunto.
Imagen superior derecha: Sediment from the Mississippi Floods june24,2011


Enlaces: http://www.ncddc.noaa.gov/website/Hypoxia/viewer.htm



10/20/2010

EL ATÚN ROJO,CASTIGADO POR EL DESASTRE ECOLÓGICO EN EL GOLFO DE MÉXICO


El vertido de crudo en el Golfo de México no podría haber ocurrido en peor momento para el atún rojo: en las fechas de la catástrofe, miles de ejemplares se habían acercado al golfo a desovar. Las imágenes tomadas desde el espacio permiten evaluar el impacto de la catástrofe sobre esta especie protegida.

El majestuoso atún rojo del Atlántico, capaz de alcanzar el tamaño de un Volkswagen Beetle, se acerca al Golfo de México entre los meses de Enero y Junio para desovar. El pico de mayor actividad reproductiva de esta especie se alcanza entre los meses de Abril y Mayo - justamente cuando se estaban vertiendo al océano unos 10 millones de litros de petróleo al día, como consecuencia de la explosión de la plataforma petrolífera 'Deepwater Horizon' el pasado 20 de Abril.

Las huevas del atún contienen una gota de grasa que les permite flotar, siendo fecundadas por los machos cerca de la superficie del océano. La presencia de petróleo en las aguas del golfo podría afectar a las huevas, a las larvas e incluso a los ejemplares adultos. La población occidental del atún atlántico ha disminuido un 82% en los últimos 30 años, por lo que resulta imperativo garantizar su reproducción para poder preservar la especie.

Dentro del Golfo de México hay dos zonas prioritarias de desove: una situada al noroeste y otra al noreste del golfo, coincidiendo esta segunda con la región más afectada por el vertido de crudo.

La 'Ocean Foundation' - una organización sin ánimo de lucro dedicada a la protección de los océanos y de las especies marinas - necesitaba conocer qué hábitats de la zona noreste del golfo habían resultado afectados por el vertido, con el fin de evaluar el impacto del desastre sobre esta especie protegida.

Para ello, era necesario conocer por una parte la extensión del vertido y por otra las zonas más favorables para la reproducción del atún rojo.

Los datos adquiridos por varios satélites radar, entre los que se encuentra el satélite Envisat de la ESA, permitieron elaborar mapas semanales de la ubicación, forma y tamaño de la mancha de crudo en el Golfo de México.

Para estimar las zonas de desove y de desarrollo de las larvas del atún rojo, los científicos emplearon datos reales, obtenidos con ejemplares marcados, sobre un modelo del océano basado en mediciones de la temperatura del agua, en datos de la altura de la superficie, obtenidos con los altímetros radar embarcados en los satélites Envisat (ESA) y Jason (NASA), y en información sobre el color de las aguas, obtenida con el instrumento MERIS a bordo de Envisat y MODIS a bordo del satélite Aqua de la NASA. El color del agua permite estimar la presencia de plancton, del que se alimenta el atún.

Al superponer los mapas de la extensión del vertido con el 'índice del hábitat de cría' calculado, fue posible analizar dónde y por cuánto tiempo el vertido de crudo había afectado a las zonas de cría del atún rojo, entre el 20 de Abril y el 29 de Agosto.

Tras la eclosión, las larvas del atún buscan alimento cerca de la superficie, por lo que la presencia de petróleo flotando en las aguas del golfo podría acabar con la vida de estos frágiles organismos.

La extensión del vertido coincidió con el hábitat más favorable para la reproducción del atún a finales de la temporada de cría. Los investigadores han evaluado el efecto letal del petróleo durante este periodo, concluyendo que la presencia de crudo redujo el número de crías en más de un 20%.

Afortunadamente, la zona de cría del oeste parece no haber sido afectada por la contaminación, tal y como se observa en las imágenes tomadas por los satélites.

"Este análisis nos ayudará a comprender el impacto de estas catástrofes a otro nivel, con lo que podremos guiar el desarrollo de nuevas políticas y recomendaciones", explica el Dr. David Guggenheim, de la Ocean Foundation.

"Por otra parte, este análisis y la forma en que ha sido desarrollado representan una herramienta de nueva generación que puede ayudar en los procesos de investigación y de toma de decisiones, en caso de que nos tengamos que enfrentar a una catástrofe ecológica similar en el futuro".

Cuando por fin se consiguió sellar el pozo del que se alimentaba la plataforma 'Deepwater Horizon' el día 15 de Julio, ya se habían vertido 750 millones de litros de crudo a las aguas del golfo.

Los satélites de observación de la Tierra han jugado un papel fundamental para comprender el desastre. A los pocos días de la explosión, los satélites comenzaron a monitorizar la situación y a proporcionar datos casi en tiempo real a las autoridades estadounidenses encargadas de la limpieza del vertido.

Ahora los satélites están ayudando a los científicos a evaluar las consecuencias a largo plazo de la catástrofe. Los mapas basados en los datos obtenidos por la ESA también se están utilizando para evaluar los daños en los hábitats de la costa y en las zonas de desove de las tortugas marinas.

La protección de los hábitats naturales es el tema principal de la Décima Conferencia de las Partes(COP10) del Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas, que está siendo celebrado esta semana en Nagoya, Japón. La ESA participa en esta conferencia con un stand en la exposición y organizando un evento paralelo.


FUENTE | Agencia Europea del Espacio (ESA)