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7/31/2011

INVESTIGAN LOS MISTERIOS DEL TIBURÓN BALLENA


La zona marina de Galápagos es considerada una de las más maravillosas del mundo y acoge a grandes cantidades de animales, entre ellos está el tiburón ballena (Rhincodon typus).
Científicos iniciaron una investigación para desentrañar los misterios que rodean al tiburón ballena, una especie gigantesca que ha estado en los océanos desde hace al menos 60 millones de años y de la que se conoce casi nada.
El Parque Nacional Galápagos de Ecuador, las fundaciones Charles Darwin y WellMed, así como la Universidad de California Davis, las dos últimas de Estados Unidos, han emprendido lo que hasta ahora es el más ambicioso proyecto para estudiar al tiburón Rhincodon typus, el más grande de los peces que surcan los mares conocido.
La primera etapa del estudio consiste en colocar unos transmisores que permitirá rastrear gracias a tecnología satelital a los tiburones y se realizará en la zona de influencia del archipiélago Galápagos, a unos 1.000 kilómetros de la costa de Ecuador, en aguas del Pacífico.
El biólogo marino Eduardo Espinosa, uno de los científicos que participa en el marcaje de los animales, aseguró el viernes a la AP que esta actividad tiene tres objetivos "conocer los patrones de migración, identificar el índice de abundancia de la especie y porqué la mayor parte de tiburones que estamos hallando son hembras y están preñadas; además, dónde tienen sus crías".
Hasta ahora, a pesar de ser una de las especies más antiguas que existen en el planeta y de que pueden llegar a medir hasta 18 metros de longitud, algo más grande que autobús escolar o que dos elefantes juntos, se conoce muy poca información sobre los hábitos de esos gigantes marinos.
Lo más grave es que se encuentran en las especies vulnerables incluida en la lista roja de la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza (IUCN) y como se conocen tan poco, son casi nulas las medidas que se pueden adoptar para protegerlos.
Los expertos que participan en el estudio dicen que la comunidad científica no tiene idea de cuantos ejemplares de tiburones ballena quedan en los mares, cuales son hábitos reproductivos y migratorios, cuanto tiempo viven, entre otras cosas.
Lo que saben es que durante casi todo el segundo semestre de cada año estos peces gigantes llegan a las inmediaciones de las islas Darwin y Wolf, al norte de Galápagos. Es en esas latitudes y en ese periodo en que insertarán las marcas satelitales a tantos individuos como sea posible.
"Si las cosas salen bien este año el proceso de investigación se puede extender por tres o cuatro años", aseguró Espinosa.
La primera etapa de marcaje se completó el 20 de julio y tienen previstas otras dos de unos 12 días cada una, la siguiente entre septiembre y octubre y la última entre noviembre y diciembre.
El estudio ha sido posible por la donación de más de 250.000 dólares por parte de George y Kymberly Rapier, dos texanos de la fundación Wellmed que quedaron fascinados con los peces gigantes tras bucear con ellos en las Galápagos y por eso decidieron hacer el aporte monetario.
Las primeras informaciones reveladas por los tiburones marcados arrojan resultados sorprendentes: una hembra joven de 4,2 metros en una semana se alejó 2.500 kilómetros al oeste de Galápagos, en un recorrido coincidente con corrientes marinas, mientras que otros tres adultos, siguen en el archipiélago.
El director técnico del proyecto de estudio que se cumple en Ecuador, el inglés Jonathan Green, señaló que el riesgo de extinción se evidencia porque "en los últimos años se ha visto cambios en la población de los tiburones ballena, tanto en el tamaño (reducción) como en la frecuencia de avistamientos".
Argumentó que "desde hace 10 años toda especie de tiburón está en la mira de la pesca industrial para proveer de aletas para la sopa de tiburón que se sirve en varias partes de Asia".
Otro de los elementos preliminares revelados por este estudio es que de los 14 ejemplares marcados hasta ahora, 13 eran hembras, la mayor parte preñadas. Ello hace suponer, lo cual será parte de la investigación, que llegan a las aguas de Galápagos para tener a sus crías.
En otros países como Australia y Mozambique también se ha intentado estudiar al tiburón ballena pero no han logrado mayores avances, dijo Green.
El coordinador de Asuntos Marinos de Conservación Internacional en Ecuador, Fernando Ortiz, dijo a la AP que "el tiburón ballena se convirtió en el disparador de la industria turística de buceo en Galápagos, porque antes de finales de los 80 el buceo en las islas era esporádico y muy poco apetecido".
"Esta industria surge cuando se ponen a disposición del turismo barcos más grandes y seguros que fueron capaces de llegar al sector de las islas Darwin y Wolf y se logran avistamientos de estos tiburones", añadió.
En un período de 26 semanas, en que está permitido el buceo con estos peces en Galápagos, el PNG autoriza la inmersión de unos 80 buzos semanalmente. Una excursión desde tierras continentales ecuatorianas cuesta alrededor de 5.000 dólares.
"En la mayor parte de países por donde pasan estos tiburones la gente solo ha visto la posibilidad de hacer negocio, pero muy pocos se han dedicado a estudiarlo y hacer ciencia. Ecuador está haciendo ciencia", señaló Ortiz.
Fuente : Prensa digital

Estado de conservación del tiburón ballena:
Vulnerable (VU)



El tiburón ballena (Rhincodon typus) es una especie de elasmobranquio orectolobiforme, único miembro de la familia Rhincodontidae y del género Rhincodon. Es el pez más grande del mundo, con aproximadamente 12 m de longitud. Habita en aguas cálidas tropicales y subtropicales. Se cree que puebla la Tierra desde hace sesenta millones de años.
Se le asignó el nombre de "tiburón ballena" debido a la fisiología del pez, ya que se trata de un tiburón pero posee un tamaño comparable al de una ballena.



Conocer más sobre el tiburón ballena:

9/17/2010

Hallan una nueva especie de esponja en la Antártida "Stylocordyla chupachups2

Un equipo de científicos presentan una nueva especie de esponja de los fondos sumergidos de la Antártida, y debido a las similitudes de esta con el famoso caramelo con palo, el Chupa-Chups, le han puesto como nombre científico 'Stylocordyla chupachups'.

Los investigadores del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), y del Centro de Estudios Avanzados de Blanes(CEAB-CSIC), han confirmado la presencia de una nueva especie de esponja en en aguas del polo sur y que denominaron primeramente 'Stylocordyla boreales'. El estudio ha sido publicado en la revista Polar Biology.

"Le hemos puesto el nombre del caramelo como homenaje a nuestros hijos pequeños, que son los que más sufren nuestra ausencia cuando nos embarcamos en expediciones durante meses a océanos lejanos como el Antártico", comenta el investigador del departamento de Biología Marina y Oceanografía del ICM-CSIC, Josep Maria Gili, y miembro del grupo que recogió por primera vez este tipo de esponjas en su segunda campaña antártica en el año 2000.

Biodiversidad marina

Las esponjas son uno de los grupos de invertebrados predominantes a los mares del Antártida. Representan aproximadamente el 75% de la biomasa de las comunidades bentónicas (organismos que viven sobre sustratos al fondo del mar), especialmente entre 100 y 200 metros de profundidad. Junto con su omnipresencia, las esponjas antárticas destacan por su diversidad: hasta ahora se han registrado unas 350 especies diferentes, entre las cuales se ha sumado recientemente la 'Stylocordyla chupachups'.

En concreto, la esponja-Chupachups rechaza los fondos duros de la plataforma continental del mar de Weddell y prefiere las superficies horizontales o inclinadas. Las poblaciones más densas se encuentran a entre 150 y 300 metros de profundidad y cada vez que se produce un desprendimiento de bloques de hielo de un iceberg (hecho que destruye el fondo marino), es de las primeras especies a repoblar el ecosistema. Los nutrientes almacenados al hielo se precipitan al fondo del mar y la vida crece de nuevo. Por este motivo se puede deducir que la presencia de estas esponjas indica que ha habido una colonización recientemente.

El hallazgo pone de manifiesto la diversidad biológica de las aguas polares y para advertir que "las especies más comunes en las aguas antárticas son exclusivas de este continente", declara Josep María Gili. Tan específicas son estas esponjas que parece ser que acumulan 30 millones de años de aislamiento.

Plantas endémicas
Pradera de 'Stylocordyla chupachups' en la Antártida. CSIC
El hallazgo de esta nueva especie ha roto con una de las creencias dentro del ámbito de la biodiversidad marina, la bipolaridad. Esta consiste en que una determinada especie habita a la vez en los dos polos del planeta. Contrariamente a este patrón, la 'Stylocordyla chupachups', al igual que muchas de las especies de la Antártida, es endémica de este continente, es decir, que sólo se encuentra en esta zona. Este hecho está relacionado con el origen del Antártida (el antiguo continente de Gondwana), región que no está vinculada a los continentes que conforman hoy en día los mares del hemisferio norte.

Las esponjas en general son un grupo de invertebrados conocidos desde tiempos remotos pero no hay muchos estudios sobre ellas. Los robots submarinos han puesto de manifiesto que, por debajo los 50 metros de profundidad, las esponjas dominan el ecosistema. La simplicidad de estos organismos hace que sean muy eficientes y se adapten fácilmente a cualquier entorno. Su alimentación consiste en partículas que se precipitan al fondo desde la superficie marina.

Fuente: El periódico.com