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Geólogos en Alemania presentaron un sistema de alerta de tsunamis que, aseguran, es más preciso y más rápido.
El equipo Alemán del Centro de Investigaciones
de Geociencia aseguran que pueden identificar el advenimiento de un
tsunami con precisión pocos minutos después de que ha ocurrido un
terremoto, con el uso del sistema de posicionamiento satelital conocido
como GPS. El sistema se apoya en sensores colocados en la
costa de países vulnerables, que pueden detectar cambios en la
superficie y transmitir datos precisos sobre los que basar las
predicciones. El sistema actual utiliza datos sismológicos, que se consideran poco confiables durante los estadios iniciales del fenómeno. El estudio apareció publicado en la revista especializada Natural Hazards and Earth System Sciences.
Las ballenas jorobadas son capaces de navegar durante semanas miles de kilómetros en línea recta y son tan precisas en su navegación como un GPS, según un estudio de científicos neozelandeses.
El jefe de esta investigación, Travis Horton, de la Universidad de Canterbury, dijo a Efe que estos cetáceos son "sorprendentemente precisos" en su navegación y no se desvían de su curso en más de un grado acimut.
La capacidad de navegar en línea recta es compartida por otros animales marinos como tiburones o pingüinos pero, según Horton, lo que diferencia a las ballenas jorobadas es que son capaces de mantener el rumbo en enormes distancias.
Estudio de rutas migratorias
Horton y su equipo siguen desde 2003 a través de tecnología vía satélite a 16 ballenas jorobadas ('Megaptera novaeangliae') entre la costa de Brasil, las Islas Cook y Nueva Caledonia, en el Pacífico Sur, hasta las aguas antárticas.
Las rutas migratorias de más de 6.000 kilómetros están conformadas por una serie de líneas rectas entre los diversos puntos de partida hasta las aguas antárticas.
Los científicos neozelandeses creen que las ballenas estarían utilizando una combinación de los campos magnéticos de la Tierra y la posición del Sol u otros cuerpos celestes para orientarse, al igual que hacen otros animales.
El estudio, que se encuentra en la fase de documentar las rutas migratorias de las ballenas, aun no ha podido determinar cómo estos cetáceos evitan desviar el curso y mantener la precisión de navegación a pesar de las corrientes marinas y otras variaciones meteorológicas.
Los expertos neozelandeses han podido observar en estos ocho años de investigación que las rutas que siguen las ballenas son "múltiples" y que las ballenas siguen distintas rutas.
Se trata de "múltiples soluciones para un mismo objetivo", señaló Horton, quien aclaró que se desconoce si el conocimiento de estas rutas migratorias se transmiten de generación en generación y si los patrones responden a cambios en los campos magnéticos, patrones hormonales u otros factores.
Durante 12 meses, desde diciembre próximo, científicos de la Fundación Biomar monitorearán con sistemas de posicionamiento satelital (GPS) los desplazamientos de las ballenas jorobadas que frecuentan el Área Marina Costera Protegida Francisco Coloane. Este parque marino está situado al sureste de la isla Carlos III, en el Estrecho de Magallanes, a seis horas de navegación desde Punta Arenas.
El objetivo es determinar con precisión cuáles son las áreas que más habitan en el entorno, información que se empleará tanto para conocer mejor la protección que requiere la especie, como para dar a los operadores turísticos la certeza de que en determinadas áreas habrá una observación casi garantizada de estos animales.
Actualmente, las probabilidades de avistamiento de ballenas jorobadas durante un tour alcanzan a 80%, pero gracias al estudio podrían aumentar, dice Roberto de Andrade, presidente de la fundación. La iniciativa cuenta con el financiamiento de Petrobras Chile y es el primer proyecto patrocinado por esta compañía para proteger esta especie fuera de Brasil.
Dos destinos
"Se trata de una colaboración entre el mundo científico y el empresarial en torno a un uso no letal de la especie", explica De Andrade..
La idea es aplicar protocolos de acercamiento máximo de las embarcaciones para evitar estresar a los animales.
Además, los marcadores GPS permitirán conocer los desplazamientos a grandes distancias. Durante el invierno las ballenas jorobadas migran a aguas más cálidas, como las costas de Costa Rica, Panamá, Colombia y Ecuador. "Llegan en diciembre, pero a veces se adelantan o se atrasan".
El marcaje, que se realizará con el apoyo de científicos del Instituto Antártico y del Centro de Estudios del Cuaternario, se hará en enero y ya están seleccionando el tipo de marcas que emplearán. "Usaremos las que produzcan menor impacto", indica.
"En estudios anteriores fotoidentificamos 90, pero estimamos que debería haber 120. Ahora, con más recursos podremos muestrear mejor el área y esperamos a fines de 2011 poder decir que contamos con una población mínima de 150 ballenas", dice Anelio Aguayo, investigador jefe del proyecto.
"Lo más interesante es que un proyecto anterior ya nos indicó que ninguna de las ballenas jorobadas que llegan a alimentarse a esta zona alcanzan la Antártica", destaca Aguayo. Es decir, Magallanes no es una zona de paso entre las aguas tropicales y polares, sino que un destino.
Según la teoría de los científicos, las ballenas de la reserva Francisco Coloane tendrían como sitio de reproducción las costas de Panamá y Costa Rica, mientras que las que llegan a la Antártica provendrían de Colombia y Ecuador. Eso implica, dice Aguayo, dos poblaciones distintas.