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jueves, 5 de agosto de 2010

MEDUSAS : EL PELIGRO QUE VIENE DEL MAR -EL POR QUÉ

'Physalia physalis', o carabela portuguesa
Chrysaora hsoscella'





'Pelagia noctiluca', o clavel, de color rosa-violáceo
'Rhizostoma pulmo', o aguamala



Un equipo de investigadores del instituto Ramón Margalef de la Universidad de Alicante (UA) y del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona desarrollarán en los próximos 60 meses un programa pionero con el apoyo de la Unión Europea para establecer el alcance real del incremento de medusas en el litoral durante los últimos años y constatar si se están produciendo proliferaciones masivas de esta especie.Se proponen establecer censos de medusas en el triángulo formado por la Comunidad Valenciana, Baleares y Cataluña.
El problema puede ser grave. Estos organismos gelatinosos, entre los que también se incluyen los ctenóforos, son capaces de originar fuertes alteraciones en las redes tróficas marinas, como ya ha sucedido anteriormente en el Mar Caspio o en el Mar Negro, donde han mermado las poblaciones de sardinas y anchoas.

Los principales tipos de medusa que viven en las costas de la Península son ocho .
La 'Velella velella', conocida como velero, de color azul transparente, y la 'Aequorea foskalea', también llamada medusa aequorea, totalmente transparente, no presentan ninguna peligrosidad para los bañistas. Otras dos especies representan una peligrosidad leve o baja si se entra en contacto con ellas. Se trata de la 'Aurelia aurita', o sombrilla, que es transparente, y la 'Cotylorhiza tuberculata', conocida como aguacuajada, de color marrón amarillento.
La peligrosidad alta la representan tres especies
la Rhizostoma pulmo', o aguamala, de color blanco azulado; la 'Pelagia noctiluca', o clavel, de color rosa-violáceo,
y la 'Chrysaora hsoscella',o medusa compás, de color blanco amarillento.

Pero, sin lugar a dudas, la más conocida por la opinión pública y la más peligrosa es la 'Physalia physalis', o carabela portuguesa,un 'sifonóforo' de color violáceo y que puede tener una longitud de flotador de hasta 30 centímetros.
Las medusas pican de manera automática, es decir, es un medio de defensa que depende de cambios de temperatura o de presión. Sus tentáculos urticantes pueden contener incluso espinas e inyectan toxinas a cualquiera que las toque.
Los motivos de que las medusas proliferen en las playas en los últimos años son variados. Los científicos no tienen aún una respuesta concreta, si bien apuntan a varias posibilidades. Una es la dismición de sus depredadores naturales, como las tortugas o los atunes. También se tienen en cuenta los factores climáticos, especialmente el incremento de la temperatura global de la mar asociada al cambio climático y la reducción de las lluvias. Finalmente, los expertos apuntan a peculiaridades hidrográficas y a la contaminación procedente de fuentes terrestres.problemas de contaminación orgánica", ya que con la llegada al mar de fertilizantes agrícolas y residuos, el mar se hace más productivo. Según sus especialistas la descarga de agua de lluvias mantienen los bancos de medusas lejos de las playas.
Según el investigador del centro oceanográfico de Murcia, del Instituto Español de Oceanografía (IEO), Ignacio Franco
"Estamos abonando el mar para la proliferación de las medusas con vertidos urbanos, que contienen nitritos y nutrientes en disolución y también en gran parte, con los fertilizantes agrícolas que terminan en el mar por efecto de las lluvias y el lavado de los campos, que hace que terminen en riachuelos, en los ríos y en el mar. Es un proceso de muchos años atrás que va aumentando con el paso de los años, y las medusas se alimentan de este exceso de fitoplancton y pequeño zooplancton".
Además, ha añadido que a estas causas se suman la sobrepesca de los competidores de las medusas por este alimento, tales como las sardinas, boquerones y pequeños pelágicos, entre otras, que también comen plancton, por lo que éstas tienen más alimento para desarrollarse.
Se prevee que será la costa mediterránea la más problemática de España.
El científico ha relatado su clasificación de las medusas por peligrosidad: las primeras, que "no pican en absoluto"; las segundas, que producen irritación o picor; las terceras, como la 'pelagia noctiluca', que genera una herida en forma de ampolla o úlcera.
Franco ha añadido que en un cuarto grupo figuraría la 'carabela portuguesa' que produce un dolor más intenso e incluso otros síntomas como taquicardias, mareos o vómitos y descompensación de la tensión, y que pueden acabar en hospitalización de unas pocas horas. Finalmente, en el quinto grupo se encontrarían unas medusas australianas que provocan unos síntomas de descompensación fisiológica mucho más fuertes y que pueden llevar a parada cardiaca.
La plaga de carabelas portuguesas que sufre el Cantábrico está causando estragos entre los bañistas.

La carabela portuguesa.
Se suele encontrar en mar abierto en todas las aguas cálidas del planeta, en especial en las regiones tropicales y subtropicales de los océanos Pacífico e Índico y actualmente también en el Mediterráneo y hasta en el Cantábrico, así como en la Corriente del Golfo atlántica.
El Dr. Luis Olaso que es un gran especialista del tema explica que esa ‘ medusa’ no es una medusa propiamente sino un sifonóforo. Se distingue por tener un flotador arriba que se llama pneumatóforo, que se hincha y se deja llevar por la corriente. Debajo dispone de unos tentáculos que pueden llegar a diez metros de longitud.
Por lo general, están en alta mar a ocho o diez millas de la costa. Corrientemente, las medusas se dejan arrastrar por el viento con sus tentáculos abiertos y los pececitos y los pequeños organismos que hay en el plancton quedan paralizados con su veneno y los devoran. El problema surge cuando los vientos las acercan a la costa.
La carabela portuguesa o Physalia physalis no es en realidad una medusa, aunque se le considera dentro del grupo del zooplancton gelatinoso, es decir, aquellos organismos que viven suspendidos en la columna de agua a merced de las corrientes y cuya característica principal es su cuerpo gelatinoso. De hecho, esta especie es en realidad un organismo colonial, perteneciente al grupo de los Hydrozoos (concretamente los sifonóforos) donde cada uno de los hidroides está especializados para realizar una función concreta. Algunos de ellos se encargan de la defensa, otros de la captura de presas y la alimentación y otros de la reproducción de la colonial. Estos hidrozoos se encuentran distribuidos a lo largo de los tentáculos que están sujetos a un flotador que permanece en la superficie del agua y que está lleno de dióxido de carbono (que es el responsable del color violeta azulado de esta estructura).
Las carabelas portuguesas son organismos muy comunes en las aguas cálidas de los trópicos y subtrópicos en todos los océanos del mundo, particularmente en el Atlántico, el Pacífico y el Mar Caribe. A pesar de ser una especie muy común en las costas de gran parte del mundo, muy poco se conoce sobre su biología, ecología y papel en los ecosistemas marinos.
Con apariencia de medusa, como si estuviera disfrazada la carabela es en realidad un organismo colonial cuyos individuos se especializan para mantener viva la colonia. Se trata de una agrupación de hidroides que se dividen el trabajo: el neumatóforo (parte que flota o vela), los gastrozoides (digestión), dactilozoides (detección y captura de presas, y defensa) y los gonozoides (se ocupan de la reproducción).
La carabela portuguesa carece de ojos, huesos y ano, excretando directamente por la boca. Está compuesta por una vela gelatinosa de entre 15 y 30 cm que le permite recorrer los océanos impulsada por los vientos, las mareas y las corrientes marinas, mientras que del cuerpo central cuelgan numerosos tentáculos que le sirven para atrapar a sus presas y que extendidos puede llegar a medir hasta 50 metros, aunque normalmente tienen una extensión de unos 10 metros.
Estos tentáculos están provistos de cápsulas urticantes denominadas cnidocitos que pueden paralizar a un pez grande y afectar seriamente al ser humano. Estas cápsulas, ante el estímulo apropiado, liberan un filamento hueco espiralado de un único uso llamado nematocisto, que puede ser de distintos tipos: simples ventosas, prolongaciones largas de los tentáculos que se enrollan alrededor de la presa, y púas o espinas que pueden inyectar una toxina proteínica que paraliza a la presa.
Los tentáculos tienen por objeto envolver a las presas e introducirlas en la boca hasta la cavidad gastrovascular, donde comienza la digestión.
También las carabelas muertas pueden ser peligrosas, los pedazos de tentáculos de esos bichos que están enredados en la playa son también peligrosos. Si se les pisa o intenta coger sin guantes se disparan las células urticantes y se produce el dolor del latigazo y de la quemadura.
La presencia de medusas en las playas del Mediterráneo se ha convertido en un fenómeno habitual que, lejos de reducirse en el futuro, se irá intensificando año a año debido al cambio en las condiciones climáticas, según señaló a Europa Press el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Josep María Gili.La previsión es que haya medusas en las costas españolas de forma regular, y cada año más", dijo Gili, que considera que "el hecho de que las medusas lleguen a nuestras playas es la punta del iceberg y una señal que envía el mar diciendo 'mira lo que habéis hecho'", en referencia a las actividades humanas dañinas para el medio ambiente.



Órden de la primera a la última: Acalefo Azul (Rhizostoma Pulmo) Acalefo Luminiscente (Pelagia Noctiluca) Acalefo Radiado (Chrysaora Quinquecirrha) Avispa Marina (Chironex Fleckeri) Fragata Portuguesa (Physalia Physalis) Irukandji (Karukia Barnesi) Medusa Común (Aurelia Aurita) Medusa Coronada (Periphilla Periphilla) Medusa Melena de León Ártica (Cyanea Capillata)

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