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5/06/2019

Un millón de especies están en peligro de extinción en las próximas décadas





U.S. Fish and Wildlife Service Southeast Region - Leatherback sea turtle/ Tinglar, USVI Uploaded by AlbertHerring




La degradación de la naturaleza crece a un ritmo sin precedentes en la historia humana, con un millón de  especies amenazadas de extinción y la probabilidad de graves impactos sobre la población.

Es la advertencia de un nuevo informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES),cuyo resumen fue aprobado en la séptima sesión plenaria, reunida la semana pasada en Paris.
   Este informe es el más completo jamás completado en su género. Es el primer Informe intergubernamental de este tipo y se basa en la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio de 2005, que presenta formas innovadoras de evaluar la evidencia.
panorama completo de la relación entre las vías de desarrollo económico y su impacto en la naturaleza. También ofrece una gama de posibles escenarios para las próximas décadas.
   El informe determina que aún no es demasiado tarde para revertir la situación, "pero solo si empezamos ahora en todos los niveles, desde local hasta global", según afirma en un comunicado Robert Watson, presidente del IPBES.

UN MILLÓN DE ESPECIES AMENAZADAS
   
El Informe encuentra que alrededor de un millón de especies de animales y plantas están ahora en peligro de extinción, muchas en el plazo de décadas, más que nunca en la historia de la humanidad.
Un tercio de todos los mamíferos marinos están amenazados . El panorama es menos claro para las especies de insectos, pero la evidencia disponible respalda una estimación tentativa de que el 10% está amenazado. Al menos 680 especies de vertebrados fueron llevadas a la extinción desde el siglo XVI y más del 9% de todas las razas domesticadas de mamíferos utilizados para la alimentación y la agricultura se extinguieron en 2016, con al menos 1.000 razas más amenazadas.
Para aumentar la relevancia política del Informe, los autores de la evaluación clasificaron, por primera vez a esta escala y basándose en un análisis exhaustivo de la evidencia disponible, los cinco impulsores directos del cambio en la naturaleza con los mayores impactos globales relativos hasta el momento. Estos culpables son, en orden descendente: (1) cambios en el uso de la tierra y el mar; (2) explotación directa de organismos; (3) cambio climático; (4) contaminación y (5) especies exóticas invasoras.
   El Informe señala que, desde 1980, las emisiones de gases de efecto invernadero se han duplicado, elevando las temperaturas globales promedio en al menos 0,7 grados centígrados, ya que el cambio climático ya está afectando a la naturaleza desde el nivel de los ecosistemas hasta el de la genética. Se espera que los impactos aumenten en el futuro.
   También constata que las tres cuartas partes del medio ambiente terrestre y alrededor del 66% del medio ambiente marino han sido alterados significativamente por las acciones humanas. En promedio, estas tendencias han sido menos severas o evitadas en áreas mantenidas o administradas por Pueblos Indígenas y Comunidades Locales.
   Más de un tercio de la superficie terrestre del mundo y casi el 75% de los recursos de agua dulce se dedican ahora a la producción agrícola o ganadera.
   El valor de la producción agrícola ha aumentado en aproximadamente un 300% desde 1970, la extracción de madera en bruto ha aumentado en un 45% y cada año se extraen en todo el mundo aproximadamente 60.000 millones de toneladas de recursos renovables y no renovables, casi el doble desde 1980.
   La degradación de la tierra ha reducido la productividad del 23% de la superficie terrestre global, hasta 77.000 millones de dólares en cultivos anuales están en riesgo por la pérdida de polinizadores, y entre 100 y 300 millones de personas tienen un mayor riesgo de inundaciones y huracanes debido a la pérdida de hábitats costeros y protección.
   En 2015, el 33% de las poblaciones de peces marinos se estaban capturando a niveles insostenibles; el 60% se pesca de forma máxima sostenible, y solo el 7% se captura en niveles inferiores a los que se pueden capturar de forma sostenible.
metales pesados, solventes, lodos tóxicos y otros desechos de instalaciones industriales se descargan anualmente en las aguas del mundo, y los fertilizantes que ingresan a los ecosistemas costeros han producido más de 400 "zonas muertas" en los océanos, totalizando más de 245,000 km2, un área combinada mayor que la del Reino Unido.
   Las tendencias negativas en la naturaleza continuarán hasta 2050 y más allá en todos los escenarios de políticas explorados en el Informe,excepto aquellos que incluyen un cambio transformador, debido a los impactos proyectados del aumento del cambio en el uso de la tierra, la explotación de organismos y el cambio climático, aunque con importantes diferencias entre regiones.


MÁS DE 400 ZONAS MUERTAS EN LOS OCÉANOS


Las áreas urbanas se han más que duplicado desde 1992. La contaminación plástica se ha multiplicado por diez desde 1980, 300-400 millones de toneladas de metales pesados, solventes, lodos tóxicos y otros desechos de instalaciones industriales se descargan anualmente en las aguas del mundo, y los fertilizantes que ingresan a los ecositemas costeros han producido más de 400 "zonas muertas" en los océanos, totalizando más de 245,000 km2, un área combinada mayor que la del Reino Unido.

   Las tendencias negativas en la naturaleza continuarán hasta 2050 y más allá en todos los escenarios de políticas explorados en el Informe,excepto aquellos que incluyen un cambio transformador, debido a los impactos proyectados del aumento del cambio en el uso de la tierra, la explotación de organismos y el cambio climático, aunque con importantes diferencias entre regiones.


Artículo científico:






1/22/2014

La FAO alerta " no podemos seguir usando nuestros océanos como vertederos "


  
   José Graziano da Silva, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), defendió este lunes “un cambio radical” en la gestión de las aguas marinas para evitar que los océanos sean “un vertedero”.

“No podemos seguir utilizando los recursos marinos y acuáticos como si fueran infinitos. Y no podemos seguir usando nuestros océanos como un vertedero”, dijo al intervenir en la Cumbre sobre Economía Azul, celebrada este sábado y este lunes en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) ante un grupo de políticos de alto nivel, entre ellos jefes de Estado y ministros.
Graziano consideró necesario hacer cambios profundos en la forma en que se gestionan y utilizan los recursos marinos del planeta para salvaguardar la seguridad alimentaria mundial y asegurar el bienestar de los países costeros e insulares. “Ha llegado la hora de un cambio radical en la gestión de los océanos”, añadió.
El principal responsable de la FAO abogó por plantearse seriamente las amenazas graves para la salud del océano, como la contaminación, la sobrepesca y las alteraciones meteorológicas y el aumento del nivel del mar causados por el cambio climático. "La salud de nuestro propio planeta, nuestra salud y la seguridad alimentaria, dependen de la forma en que tratamos el mundo azul”, agregó.
 
Por otro lado, la FAO subrayó que casi un 17% de la proteína animal consumida en el mundo procede de la pesca y la acuicultura, aunque esta cifra es mucho mayor en muchos pequeños Estados insulares en desarrollo.
Al mismo tiempo, indicó que los medios de vida de un 12% de la población humana dependen de la pesca y la acuicultura, principalmente en los países en desarrollo, pero recalcó que un 30% de las poblaciones mundiales de peces están sobreexplotadas, agotadas o recuperándose del agotamiento, con pérdidas económicas en la pesca marina derivadas de una mala gestión, ineficacia y sobrepesca que ascienden anualmente a 50.000 millones de dólares (unos 37.000 millones de euros).
 
“ECONOMÍA AZUL”
 
“El cambio climático plantea nuevos retos a las poblaciones que dependen de los océanos, al modificar la distribución y productividad de las especies marinas y de agua dulce -lo que afecta los procesos biológicos-, y alterar las redes alimentarias”, apostilló, antes de añadir que los cambios meteorológicos derivados del cambio climático amenazan el aumento del nivel del mar está destinada a tener graves consecuencias, especialmente para los pequeños Estados insulares en desarrollo.
Graziano aseguró que el concepto de "economía azul", surgido en la Conferencia de Río+20 de 2012, desempeñará un papel importante en el logro de los objetivos mundiales de desarrollo sostenible.
El modelo de economía azul hace hincapié en la conservación y la gestión sostenible, basado en la premisa de que los ecosistemas oceánicos saludables son más productivos y representan la única manera de garantizar que las economías que dependen del mar sean sostenibles. También tiene como objetivo garantizar que los pequeños Estados insulares en desarrollo y los Estados costeros del mundo en desarrollo se beneficien de manera equitativa de sus recursos marinos.
 (SERVIMEDIA)

FAO
 
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, mundialmente conocida como FAO (por sus siglas en inglés: Food and Agriculture Organization), es un organismo especializado de la ONU que dirige las actividades internacionales encaminadas a erradicar el hambre. Brinda sus servicios tanto a países desarrollados, como a países en vías de desarrollo; la FAO actúa como un foro neutral donde todas las naciones se reúnen como iguales para negociar acuerdos y debatir políticas. También es fuente de conocimiento e información, ayudando a los países en vías de desarrollo y transición a modernizar y mejorar sus actividades agrícolas, forestales y pesqueras, con el fin de asegurar una buena nutrición para todos. A 15 de junio de 2013 la FAO cuenta con 197 miembros: 194 Estados Miembros, 1 Organización Miembro (La Unión Europea) y 2 Miembros Asociados (Islas Feroe y Tokelau)

11/06/2013

ESTUDIAN CORALES DE AGUA FRÍA BAJO EL MAR PATAGÓNICO DE CHILE


Con apoyo de National Geographic, la investigadora Rhian Waller estuvo un mes en el fiordo Comau, en Chile, estudiando una de las especies únicas y milenarias del planeta. El fiordo Comau, en la Región de Los Lagos, es un lugar único en el mundo. En sus frías aguas, que llegan a los 8 °C, habita un tipo de coral poco estudiado y que se encuentra entre las especies más antiguas del planeta. Pueden vivir cientos o miles de años. Un fiordo es una angosta entrada de mar formada por la inundación de un valle excavado o parcialmente tallado por acción de glaciares. “Hay enormes plataformas de corales de agua fría en la Patagonia, muchas más que en cualquier otra parte del planeta. Esta área es verdaderamente única en el mundo”, dice Rhian Waller, doctora en Ciencias del Mar de la U. de Maine, en EE.UU. Waller, quien ha participado en más de 40 cruceros científicos internacionales, publicado más de 30 estudios científicos y dedicado casi una década a investigar los corales del mundo, acaba de pasar un mes estudiando los corales en la Patagonia chilena, en una expedición financiada por National Geographic y apoyada por la Fundación Huinay. La investigadora se ha centrado en la búsqueda del coral de piedra (desmophyllum dianthus), una especie que si bien no es exclusiva de Chile, sólo en los fiordos Comau y Reñihue es posible encontrarlos en abundancia y a nivel superficial. “Este coral es usualmente una especie de aguas profundas, a más de 1.000 metros de profundidad. Pero los fiordos chilenos son únicos, aquí puedes hallar esta especie a nivel superficial, a sólo 20 metros, por lo que puedo bucear para estudiarlos”, comenta la investigadora. IMG_3600-600x450 El coral de piedra es una especie solitaria, que no construye arrecifes y que -como el resto de los corales de agua fría- depende de la captura de plancton para alimentarse. Eso los diferencia de los corales tropicales, que tienen un alga fotosintética al interior de sus tejidos, “por lo que necesitan luz solar y condiciones cálidas para sobrevivir”. Sin esta alga los corales pueden vivir casi en cualquier lugar: en el océano profundo (bajo 6.000m), en regiones polares y en fiordos de aguas frías. Los corales forman hábitat al fondo del océano, creando hogares para muchos otros animales, donde pueden descansar, comer y reproducirse. Además, son parte importante del ciclo de vida de especies comerciales de peces y cangrejos. “Son una parte irreemplazable del ecosistema”. “Estos corales de agua fría ya viven al extremo y en condiciones más ácidas que los corales regulares, entonces cualquier cambio a través del calentamiento o acidificación podría llevarlos al extremo de lo que ellos son capaces de resistir”, indica la experta. Por eso, el fin de su expedición es observar la reproducción y desarrollo del coral -que está clasificado como “casi amenazado”- para saber cómo enfrentar su recuperación si sufre más daños por el cambio climático u otras razones antropogénicas (como la extracción para artesanías). De hecho, su próximo paso es saber cómo las larvas de corales de agua fría son afectadas por el cambio climático, lo que entregará información vital sobre el futuro de esta frágil especie.

Fuente | www.latercera.com

10/06/2012

El calentamiento global afecta al tamaño de los peces


Protesta contra el descarte de peces y la captura masiva


Los cambios en los sistemas climáticos del océano  podría conducir a que los peces empequeñeciesen, según un nuevo estudio dirigido por científicos de la pesca en la Universidad de British Columbia y publicado en la revista «Nature Climate Change»
El estudio, ofrece la proyección global por primera vez sobre la posible reducción del tamaño máximo de los peces en un océano más cálido y menos oxigenadas. Los investigadores utilizaron modelos informáticos para estudiar s más de 600 especies de peces de los océanos de todo el mundo y se encontró que el peso máximo que pueden alcanzar podrían disminuir en 14 y 20 por ciento hasta el año 2050, siendo los trópicos las zonas con mayor impacto.
«Estábamos sorprendidos de ver una gran disminución de tamaño de los peces», dice el autor principal del estudio William Cheung, profesor asistente en el Centro de Pesca de UBC. «Los peces marinos son conocidos en general para responder al cambio climático a través de cambios en la distribución y estacionalidad. Pero el efecto inesperadamente grande que el cambio climático podría tener sobre el tamaño corporal sugiere que podríamos estar perdiendo una gran pieza del rompecabezas de los efectos de la comprensión del cambio climático en el océano»
Esta es la primera aplicación a escala mundial de la idea de que el crecimiento de los peces está limitado por el suministro de oxígeno. «Es un reto constante para los peces obtener suficiente oxígeno a partir del agua para poder crecer y la situación empeora a medida que los peces son más grandes», explica Daniel Pauly co-autor del estudio.
«Un océano más cálido y meno oxigenado, como se ha predicho que pasará con le cambio climático, haría más difícil a los peces más grandes obtener suficiente oxígeno, lo que significa que dejarían de crecer mucho antes», apuntó.
Este estudio pone de relieve la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y desarrollar estrategias para controlar y adaptarse a los cambios, que ya se están viendo, o la población mundial empieza a correr el riesgo de que se interrumpa la industria de la pesca, la seguridad alimentaria y el trabajo del océano como ecositema.
Artículo científico:

Shrinking of fishes exacerbates impacts of lobal ocean changes on marine ecosystems

7/10/2012

Los océanos tropicales 'dirigen' el cambio climático





Los océanos de todo el planeta están "bombeando" cantidades cada vez mayores de aguas cálidas de las zonas tropicales hacia los polos. Este fenómeno tiene consecuencias significativas para la vida en la Tierra, según un estudio publicado en la revista Journal of the Marine Biological Association.
Un grupo de científicos del Instituto Marino de la Universidad de Plymouth y del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) determinó que las regiones tropicales de los océanos Índico, Pacífico y Atlántico parecen “funcionar como un corazón” que acumula calor y luego bombea ráfagas de aguas cálidas.
Cuando el agua llega a las plataformas continentales, se redirecciona a lo largo del borde de las mismas hacia los polos. Los científicos sostienen que muchos de los pulsos coinciden con los episodios de "El Niño", y que la calidez del agua aumenta.
El autor principal del informe, el profesor Philip Reid, de la Fundación para el Océano y la Ciencia Sir Alister Hardy (SAHFOS) y el Instituto Marino, dice que el fenómeno explica el momento y la conexión de una serie de episodios hidrográficos, del ecosistema y criosféricos (hielo/nieve) observados.
“Describimos por primera vez un patrón globalmente sincrónico de pulsos de emanaciones de temperaturas de corto plazo (un año), que pasan a lo largo de las plataformas continentales, desde los mares tropicales hasta los polos -relata-. Las aguas cálidas tropicales parecen actuar como un corazón, acumulan calor y energía, que después bombean en ráfagas que se trasladan progresivamente hacia los polos, un proceso que parece acelerarse.”
Reid y el Dr. Gregory Beaugrand, que trabajó como asociado en la investigación, trazaron un mapa y analizaron estadísticamente las temperaturas promedio por cada dos grados cuadrados de latitud y longitud para todo el océano en forma global, desde 1960 hasta 2008, con una resolución en grados única, muy precisa, a lo largo de las plataformas continentales.
Hallaron un grado de simetría sorprendente a ambos lados del ecuador y picos muy claros de temperatura seguidos de un periodo de frío.
Beaugrand dijo que encontraron aumentos repentinos de temperaturas en 1976, 1987, 1998 y durante 2000-2010, que coincidieron con cambios en los ecosistemas, como el colapso de la pesquería de bacalao en la costa oriental de Canadá a finales de 1980.
“Si este patrón continúa, las temperaturas globales podrían continuar aumentando de manera repentina y la evidencia sugiere que el ritmo de aumento se acelera”, observa Reid.
Entre tanto, varios investigadores opinan que las plantas evolucionan rápidamente ante las condiciones cambiantes, lo que podría mejorar su oportunidad de sobrevivir. Un estudio nuevo revela que las hojas de las plantas australianas de un tipo de Dodonaea viscosa, un arbusto de la familia de las lichi (Litchi chinensis), tiene las hojas cada vez más pequeñas, informó New Scientist.
“Ya observamos cambios sustanciales en el clima de la Tierra y por eso deberíamos esperar que haya también cambios en la vegetación del planeta”, opina Andrew Lowe, biólogo conservacionista de plantas de la Universidad de Adelaida, en Australia, y un investigador clave del estudio.
“El estudio es un ejemplo nuevo de las respuestas al significativo cambio climático hasta la fecha”, recalca el coautor Greg Guerin, también de la Universidad de Adelaida, según la BBC. “Ahora sabemos que cada grado de calentamiento global es significativo desde el punto de vista ecológico y genera desequilibrio ecológico.”
Enlace artículo  SAHFOS:                        http://www.sahfos.ac.uk/news/2012/7/2/scientists-identify-tropical-oceans-as-%E2%80%98beating-heart%E2%80%99-of-climate-change.aspx


Enlace al artículo científic

Global synchrony of an accelerating rise in sea surface temperature
http://journals.cambridge.org/action/quickSearch?quickSearchType=search_combined&inputField1=Global+synchrony+of+an+ac


 Vídeo interesante:The Ocean's Role in Centennial Tropical Climate Variability and Changehttp://vimeo.com/42638868




5/11/2012

La plataforma de hielo Filchner-Ronne de la Antártida podría comenzar a derretirse rápidamente por el cambio climático



Foto: MICHAEL STUDINGER / NASA

Climatólogos europeos advierten del peligro que corre la barrera de hielo Filchner-Ronne por el cambio climático.

La barrera de hielo Filchner-Ronne de la Antártida, ubicada en el Mar de Weddell, podría derretirse a gran velocidad y dejar de ejercer como barrera de las corrientes de hielo que drenan la plataforma de hielo del oeste de la Antártida. Al menos así lo afirma un grupo de climatólogos financiados con fondos europeos. 

El equipo logró demostrar con cálculos realizados mediante distintos modelos que el aumento de las temperaturas atmosféricas sobre el Mar de Weddell suroriental podría provocar un flujo de enormes masas de hielo hacia el mar durante los próximos seis decenios. 

La investigación recibió apoyo del proyecto ICE2SEA («Estimar la contribución futura del hielo continental a la subida del nivel del mar»), al que se adjudicaron casi 10 millones de euros por medio del tema de Medio ambiente del Séptimo Programa Marco (7PM) de la Unión Europea. 

En un artículo de la revista Nature, el equipo, compuesto por científicos de Alemania y Reino Unido, rebate la presunción generalizada de que las barreras de hielo del Mar de Weddell serán ajenas a los efectos directos del cambio global debido a su situación periférica. Hasta ahora muchos expertos consideraban que las consecuencias del calentamiento global para la Antártida se manifestarían sobre todo en el Mar de Amundsen, la zona occidental del continente. 

El Dr. Hartmut Hellmer del Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina (AWI), autor principal del estudio, apuntó a la necesidad urgente de no descuidar la zona oriental: «El Mar de Weddell no se ha considerado en profundidad debido a la consideración generalizada de que, al contrario que el de Amundsen, sus aguas templadas no alcanzarían las barreras de hielo. No obstante, hemos descubierto un mecanismo que impulsa agua caliente hacia la costa que influirá enormemente en la barrera de hielo Filchner-Ronne durante los decenios venideros.» 

El Dr. Hellmer describió las barreras de hielo como «corchos de una botella para las corrientes de hielo que hay detrás de ellas» y explicó su importante función: «Reducen el flujo de hielo pues están encajadas en bahías y se apoyan sobre islas.» Advirtió que: «Si por cualquier razón las barreras se deshelasen, desde su base se volverían tan finas que las superficies de contacto se reducirían y el hielo situado detrás de ellas empezaría a desplazarse.» 

Los modelos utilizados en el estudio indican que la llegada de aire más caliente reducirá el hielo marino del sur del Mar de Weddell, sólido en la actualidad, y aumentará su fragilidad y propensión al movimiento en las décadas venideras. Un aporte de agua más caliente por debajo de la barrera de hielo de Filchner-Ronne derretiría el hielo desde abajo y modificaría la dinámica de las lenguas de los glaciares. Los cálculos del equipo muestran que a final de siglo se desintegrará el frente hidrográfico de la zona sur del Mar de Weddell que hasta ahora evitaba que el agua caliente pasara por debajo de la barrera de hielo. Estos cálculos se basan en previsiones atmosféricas del Centro Hadley de Previsiones Meteorológicas del Reino Unido en Exeter y entre los datos se han incluido previsiones de los patrones de viento y temperatura en la Antártida. 

Jürgen Determann del AWI comentó: «Calculamos que la mayor tasa de deshielo se producirá cerca de la línea de tierra, la zona en la que la barrera de hielo se asienta sobre el fondo marino en la transición hacia el glaciar. Actualmente la barrera de hielo Filchner-Ronne se está derritiendo en este punto a una velocidad de cinco metros al año. Al comienzo del siglo que viene la velocidad de deshielo habrá aumentado hasta los cincuenta metros al año. Si la elevada velocidad de deshielo se compensa en su totalidad mediante el flujo de hielo procedente del continente, esta pérdida de masa supondrá un aumento global del mar de 4,4 milímetros anuales.» 

Los cálculos más recientes basados en datos de teledetección muestran que el nivel del mar en todo el mundo subió entre 2003 y 2010 a una velocidad de 1,5 milímetros anuales debido al deshielo de glaciares y barreras. Este aumento se suma a los 1,7 milímetros anuales provocados por la expansión térmica de los océanos. 

El proyecto ICE2SEA reúne a investigadores de 24 institutos científicos de Bélgica, Chile, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Islandia, Italia, Países Bajos, Noruega, Polonia y Reino Unido. El proyecto se ha propuesto desentrañar las interacciones que se producen entre el hielo y el clima y así lograr predicciones más ajustadas de los efectos del deshielo en el nivel del mar. 

Otro artículo publicado en Nature Geoscience esta misma semana por otro equipo científico advierte del peligro que supone esta situación para la estabilidad de la plataforma de hielo de la Antártida. 

Este otro equipo, dirigido por Martin Siegert de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido), estudió el grosor de las lenguas de hielo Institute y Müller, que desembocan en la barrera de hielo Filchner-Ronne, con la intención de conocer la geografía del suelo sobre el que se apoyan. 

Sus descubrimientos muestran una pendiente inversa empinada y una gran corriente de subida en la cuenca subglaciar en el punto de encuentro entre la plataforma de hielo del oeste de la Antártida y el Mar de Weddell. Por desgracia su lecho es relativamente liso, con pocos obstáculos o «puntos de agarre» capaces de detener la reducción paulatina de la plataforma de hielo.

Para más información: Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina:




11/04/2010

El cambio climático cambió las corrientes marinas del Atlántico hace 10.000 años.

Las corrientes marinas del océano Atlántico cambiaron de dirección hace unos 10.000 años, con el fin de la época glacial, según un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), que da información para que los actuales modelos matemáticos puedan predecir qué pasará con el cambio climático.

Hace 10.000 años, cuando el ser humano todavía convivía con el mamut y el rinoceronte lanudo, el océano dio marcha atrás. El planeta estaba saliendo de la última glaciación y el cambio climático provocó que las aguas profundas en el Atlántico circularan de norte a sur, como ahora, en lugar de a la inversa, como ocurría hasta entonces.

Este hallazgo, publicado esta semana en la revista Nature, tiene implicaciones trascendentales para el clima del futuro inmediato, según explica uno de los autores del descubrimiento, Rainer Zahn, de la UAB.

"Hemos comprobado que el océano responde de una manera muy sensible a cambios muy pequeños en la sal, provocados por modificaciones del clima. Y, en los próximos cien años, con el calentamiento global, la salinidad va a cambiar", señala. Hace 20.000 años, cuando la glaciación alcanzó su pico, el sur del planeta se congeló, el hielo retiró agua del océano y el líquido marino que quedó era mucho más salado. Y a más sal, más peso.

El balance de densidad hizo que el agua fluyera desde el sur hacia el norte por el fondo del océano. Hace 10.000 años, con el calentamiento que ahuyentó a los mamuts hacia el norte y permitió que el ser humano adoptara la agricultura, la circulación del Atlántico se situó como actualmente, fluyendo desde la costa de Noruega y Groenlandia hasta Suráfrica y Argentina. Algunos modelos matemáticos habían intuído este cambio de sentido en el océano, pero "hasta ahora no se había demostrado", según destaca el físico Pere Masqué, codirector del trabajo y también investigador de la UAB.

Zahn y Masqué sostienen que el actual calentamiento global podría tener "efectos similares en su intensidad". La corriente del Golfo, que transporta volúmenes enormes de agua templada desde el golfo de México hasta la costa occidental de Europa, es parte de esta circulación del océano Atlántico.

"Cuando las aguas calientes llegan a la atmósfera de Europa, más fría, hay más evaporación y más lluvias. Si la Corriente del Golfo pierde fuerza, Europa recibirá menos lluvias y España se convertirá en un desierto como las sabanas africanas", advierte Zahn. Los modelos matemáticos actuales predicen que la Corriente del Golfo se debilitará un 30% en el próximo siglo, según este físico. Ahora habrá que revisarlos.

Para Masqué, el descubrimiento, conseguido gracias a los estudios del sedimento del fondo marino, no es "ni una buena noticia ni una mala" para el clima del futuro. "Lo importante es que ahora, al conocer mejor el pasado, la comunidad científica va a poder calibrar mejor sus modelos y predecir de forma más fiable los cambios del futuro", apunta.

Fuente; http://www.uab.cat/

9/22/2010

Mission Blue Voyage, Rob Dunbar:The threat of ocean acidification -La amenaza de la acidificación de los océanos



Rob Dunbar: Descubriendo los climas antiguos en los océanos y en el hielo.

El siguiente vídeo forma parte de las conferencias realizadas recientemente en Estados Unidos llevadas a cabo por TED (organizacion sin fines de lucro dedicada a la Difusión de ideas "Tecnología, Entretenimiento, Diseño").
En esta ocasión el ponente es el prestigioso Rob Dunbar de la Universidad de Stanford .
Se mezclan extraordianarias imágenes de las islas Galápagos,Pascua,atolones, glaciares, corales....con una descripción narrarativa de lo que acontece en el mundo.
Rob Dunbar recoge datos sobre el clima de hace 12.000 años, en los lechos marinos, corales antiguos y dentro de las capas de hielo ,
para posteriormente estudiarlos.
Su trabajo es vital en el establecimiento de parámetros para el control de nuestro clima actual y para el seguimiento del aumento letal en la acidificación del océano.

Fuente : http://www.ted.com

9/12/2010

EL ROL DE LAS BALLENAS EN EL ALMACENAMIENTO DE CARBONO


Un grupo de investigadores marinos norteamericanos de la Universidad de Maine, Columbia Británica y el Instituto de Investigación del Golfo de Maine han descubierto la caza de ballenas y sobre explotación marina realizada por décadas por la industria ballenera y pesquera serían los responsables de alterar la habilidad de los océanos para almacenar y secuestrar dióxido de carbono (CO2).
De acuerdo a Andrew Pershing, líder de la investigación, una sola ballena contiene inmensas cantidades de CO2 que sólo son excedidas por las especies más grandes de árboles. Por ejemplo, un siglo de operaciones balleneras industriales, equivaldría a la combustión de más de 283 millones de kilómetros cuadrados de bosques temperados o el uso continuado de 28 mil vehículos todo terreno (SUVs) durante 100 años.

“Generalmente creemos que el almacenamiento de dióxido de carbono sólo se produce en pantanos de turba, árboles y praderas, y no en animales. Pero al extraer ballenas, tiburones y otras especies de grandes peces del mar, hemos reducido la cantidad de CO2 almacenada en estas especies” afirmó Pershing. De acuerdo a los investigadores, la conservación de especies vertebradas y de los individuos más grandes de estas especies debería ser una prioridad de conservación.

Los resultados del estudio sobre los impactos de la ballenería industrial en el ciclo del carbono en el océano fueron publicados la semana pasada por la Biblioteca Pública de las Ciencias (PloS por sus siglas en inglés).

A pesar que la fertilización artificial del océano con hierro se encuentra en discusión como una posible medida para aumentar la capacidad del océano de secuestrar CO2 de la atmósfera, los investigadores afirman que la recuperación de las poblaciones de ballenas así como de grandes especies de peces sería mucho más eficiente para cumplir con este objetivo.

“La gran sorpresa la encontramos comparando el carbono exportado mediante el hundimiento de cuerpos de ballenas muertas y la fertilización artificial con hierro” afirmó Pershing, cuya investigación conteo en el apoyo de la NASA y la Fundación Nacional de Ciencia. “Si todas las ballenas que solían existir antes de la ballenería vivieran ahora podrían remover anualmente la misma cantidad de carbono que 200 de los acontecimientos más eficientes de fertilización con hierro. Lo que eso nos indica es que podemos capturar cantidades significativas de CO2 conservando la biodiversidad del océano, protegiendo las ballenas, las especies más grandes de peces y los tiburones”, agregó Pershing.

Las células muertas de las pequeñas algas que conforman la base de la red trófica marina, conocidas como fitoplancton, son el mecanismo primario para la remoción de carbono del la zona eufótica o capa más superficial y mejor iluminada del océano que abarca hasta los 80 m de profundidad. Los vertebrados marinos juegan un rol mucho menor en el traslado y almacenamiento de carbono orgánico e inorgánico del ecosistema oceánico. Sin embargo, los investigadores advierten que sus contribuciones no deben ser subestimadas considerando la eficiencia metabólica inherente a los animales mayores.

Una ballena azul, o alfaguara, tiene una biomasa aproximada de 90 toneladas, con nueve toneladas de carbono almacenado en sus tejidos. “Sólo las grandes especies de árboles contienen más carbono”, sentenció Pershing.

Comparado con la estimación de vida del fitoplancton, que es sólo de algunos días, las ballenas y las grandes especies de peces viven varias décadas. El CO2 acumulado en sus cuerpos es secuestrado de la atmósfera durante toda la vida del animal. Debido a su potencial de almacenarlo por décadas, los grandes cetáceos como las ballenas son comparables a los árboles.

Adicionalmente, debido a su gran tamaño y pocos predadores naturales, las ballenas y otros grandes vertebrados marinos son altamente eficientes en exportar carbón desde las aguas superficiales al fondo del océano. Al morir por causas naturales, sus cuerpos se hunden en las profundidades del océano, transportando consigo el CO2 almacenado en sus tejidos, lejos de la atmósfera.

Con el fin de estudiar las consecuencias de la extracción masiva de grandes animales marinos del océano en la habilidad del océano para almacenar CO2, los investigadores reconstruyeron las poblaciones de ballenas antes de la industria ballenera moderna, incluyendo a la ballena azul, cuyos números fueron reducidos en más de 99% en el Océano Austral.

Los investigadores estimaron que durante un periodo de 100 años de operaciones balleneras se removieron 23 millones de toneladas de CO2 de los ecosistemas marinos, por lo que las poblaciones actuales de ballenas almacenan sólo un 15 por ciento del CO2 que capturaban antes la industria ballenera.

Fuente: Physorg.com
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